Monday, March 24, 2008

CONATO Y FRACASO

DE UN ESPERPENTO

 

Por Eusebio García Luego

Nueva Cultura, nº 11. Valencia.

 

EL GENERAL GORDETE: (Pasea por la estancia y atusa los bigotes como cumple a un general que se estime) — Las hordas impías avanzan. Carajo, no va haber más remedio que ponerlos sobre la mesa. Todo sea por Dios y por El, que, al abrazarme me dijo: “Gordete, ya sé tú harás lo tuyo. Espero y entretanto, paciencia y mala leche. Es el lema de mi reinado”. ¡Gurriato! (Se presenta el ordenanza, guerrera corta y gorro ladeado)

 

ORDENANZA: (Con resorte mecánico y achulado) Mi general.

 

EL GENERAL GORDETE: Pienso sublevarme. Tú que conoces la tropa, ¿qué opinas?

 

ORDENANZA: Mi general, moriremos por Usía. Respective a la tropa, son unos mandrias y mastuerzos. Me amaga que incluso haya republicanos y acráticos. Se les tienta las costillas y en paz cristi.

 

EL GENERAL GORDETE: Tú eres leal, Gurriato. No en balde te has educado, sin contaminarte, en los Huérfanos del Cuerpo. Conocí a tu madre y siempre te he estimado. Pero esos pendejos… La Patria me requiere. Llama al capitán Sandio.

 

CAPITAN:(Pinturero, ruido y vuelo, prosopopéyico) Llega con sofoco) Es la hora mi general. El triunfo de las izquierdas equivale a la desmembración de la Patria y el vituperio del Ejército. ¿Hemos de consentirlo?

 

EL GENERAL GORDETE: De ningún modo, capitán. Salvaremos a España. Pero los tiempos han cambiado. Son ominosos como aquellos de los que habla la Historia. Mi glorioso padre se sublevó 57 veces en 3 años. Al vérsele llegar al cuartel ya se sabía que peligraba la Nación. Yo sufro la vergüenza de no haber podido sacrificarme aún y salvarla. Siempre se me adelantan. Pero ahora no se pudre mi arenga, la de la Patria sojuzgada. Otras alocuciones heredé de glorioso padre. Las ensayaré. ¡Soldados: el honor de la madre Patria sojuzgada… ¡

 

CAPITAN:¡Bravo, mi general! Con ese tono la victoria es segura.

 

EL GENERAL GORDETE: ¿Y qué hacemos después? ¿Tú crees que el pueblo…?

 

CAPITAN: No hay pueblo. Es una invención de los dinamiteros. Se descacharran en cuanto oyen un charrasco y una corneta. Con su pito y unos desfiles bien administrados…

 

EL GENERAL GORDETE: ¿Y eso que llaman economía?

 

CAPITAN:Acuñaremos mas monedas. Es muy fácil.

 

EL GENERAL GORDETE: ¿Y los obreros? En tiempo de mi glorioso padre no los había, ni falta que hacían. ¿De dónde habrán salido los malditos? ¿Con quién cuentan?

 

CAPITAN: En mi compañía hay un cabo adicto. Me consta, porque tengo con él cambalache de cocina y además estuvimos el otro día de…

 

 

EL GENERAL GORDETE: Malos pasos te andas, capitán. ¿Y qué tales prójimas?

 

CAPITAN: Había una pechugona como a Usía le apetecen.

 

EL GRAN PREBOSTE DE ORDINIS RAPIÑARUM:  Anda y que te zurzan. Piensa el ladrón que todo el mundo es de su condición. Señores, salud y pesetas. Viva la euforia. Viva la pepa y olé. Me voy a “dir” a Venezuela; queda aquello vacante. Tengo bigotes y soy farruco. (El gran preboste se precia con toses de guapo. La vieja carojo se santigua y lanza arreniegos. Riñones y sacristía. El esperpento)

–Estos son mis poderes.

Te van a dar pocos. Pero no hay que alborotar. No vale la pena. Todo es grotesco. Sigue el esperpento. Qué algarabía. Los santos se remangan, las señoras se han soltado el moño y los matones apoyan con las pistolas el reparto de invitaciones para el mitin fascista. Sólo el pueblo guarda compostura.

–Votad a España. Un ejercito fuerte. Verdaderas gollerías. No hay quien dé más. Os daré una España grande.

 

EL PUEBLO, MUY FINOLIS, SIN ADEMANES.- No, gracias. Me la daré yo solo. No le conocemos a usted. Mejor dicho, le conocemos aunque venga disfrazao. Ni se pregunta. Votaremos por el jefazo. Ya lo creo que botaremos. Se dará el bote. ¿Íbamos a renunciar a una España grande y a hotel propio?…

 

EL GENERAL GORDETE: (Hipa sobre el bigote lacio) Estamos solos, capitán. Nadie nos hace caso. Los soldados irían a denunciarnos a sus malditas sociedades obreras y se reirían cuando les hablara de la patria sojuzgada.

 

CAPITAN:Mientras no me revolucionen la cocina…

 

EL GENERAL GORDETE: Vamos a ver a tu suripanda. Solo a esa le gustan ya las espuelas. ¡Qué degeneración de país!

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Thursday, November 8, 2007

César M. Arconada: ‘Tres farsas para Títeres’

“TRES FARSAS PARA TÍTERES”

Madrid: Ediciones Izquierda, 1936

(Nueva Cultura, número 13, julio de 1936)

Hay escritores que van a redropelo de la historia. Otros que la siguen o acompañan. También quien la alumbra. De los últimos es Arconada, al que habrá que recurrir cuando de estudiar nuestro tiempo se trate, pues lo va historiando literariamente.
Ya se sabe que la viabilidad de la obra, su dinámica, se da proporcional a lo que refleje y transforme la vida de su tiempo. En este sentido funcional la literatura de Arconada es de las de más claro impulso.
Las últimas obras de Arconada componen en verdad un ciclo que, por gala de variedad en el autor, toca distintos géneros. También podría decirse que es una única gran obra, primero hecha novela, después poesía, más tarde teatro…
O sea, Arconada va alumbrando la historia y la literatura –tanto vale- de su época en el doble aspecto: en cuanto a tema y en cuanto a género.
En efecto, llega la revolución republicana y su fracaso revolucionario, y Arconada escribe “Los pobres contra los ricos”. Replica también a los que andaban enredados en buscar “lo nuevo”. Continúa con “Reparto de tierras”, cuando la historia madura de modo que el tema, que se ve que Arconada no es sino ese cosechero literario que siembra su mirada y su sensibilidad en su tiempo y en su tierra y recoge lo más ingente, lo más granado y fecundo…
Del mismo modo comienza la poesía revolucionaria a dar quehacer a poetas y críticos. Y Arconada publica “Vivimos en una noche oscura”, que, por una parte, trasplanta un enorme motivo cernido sobre nuestras vidas y, por la otra, muestra una manera poética revolucionaria. Por último, cuando a todos nos hostiga la urgencia de un teatro revolucionario, Arconada nos da “Tres farsas para títeres” que, como él dice, puede ser también para hombres.
¿Son obras distintas –imposible averiguar hasta cuando una obra contiene esencia independiente- o pertenece al mismo cielo interpretado de todos los modos para completarle? Ambas cosas. Son distintas caras de la misma gran obra de su tiempo. Distintas expresiones de la misma gran expresión del primer estado social. Distintas voces del mismo gran cuerpo popular.
De su último angustioso esfuerzo para reivindicar al subhombre, Arconada parece querer descansar y hacer unas desaforadas volteretas con sus criaturas. Ya es hora que riamos un poco, parece decir. Que si hay mucho triste, también hay mucho grotesco. Lo grotesco candoroso, llamaríamos a esas farsas. Arconada hace siempre el gran arte simple. Puede contraponerse acaso –no creo que esté en la preceptiva- con otro gran arte complejo, Dostoievski, por ejemplo. Valle-Inclán puede ejemplarizar el simple, el más español y más apto, claro, para expresar el primer estrato rural y los grandes movimientos históricos, y más si éstos son revolucionarios, como en Arconada…

Eusebio García Luengo

APARECIDO EN ‘CAMINAR CONOCIENDO’ PÁGINA 16, Nº 9

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