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	<title>caminar conociendo </title>
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	<description>Aparecerán, entre otros, artículos de 'Caminar Conociendo'.</description>
	<pubDate>Wed, 25 Feb 2009 14:12:49 +0000</pubDate>
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		<title>Iswe Letu: Luchando por la Libertad</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2009/02/25/iswe-letu-luchando-por-la-libertad/</link>
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		<pubDate>Wed, 25 Feb 2009 14:12:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[relato]]></category>

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		<description><![CDATA[(En recuerdo y homenaje de Concha Tristán que murió hace pocos días)<br />
<br />
Se cuenta de una vez una golondrina muy joven que vivía feliz con sus padres, jugaba con sus amigas y ya comenzaba a trabajar llevando barro en el pico para construir su nido. A pesar de su juventud había realizado aventuras, a veces peligrosas, que mostraban a las claras su generosidad y su arrojo. Era dichosa.<br />
Pero por azares del Destino que unos veces es bienhechor y otros maligno se quedaron prendidas sus patas, a la vera del arroyo, de un barro arcilloso. Por mas que hizo para desprenderse de él no lo logró. A cada movimiento se hundía más y más en el barro. Hasta que ya muy cansada se abandonó a su suerte y el barro la tragó.<br />
Al poco acudió al arroyo un alfarero a coger arcilla para su trabajo porque se le habían agotado las subsistencias. Metió una buena cantidad en un zurrón y regresó a su taller. Como habréis adivinado dentro del barro latía la galondrina de nuestra historia sin que el alfarero lo supiera.<br />
Allá en el nido de la golondrina sus padres, como no regresara a tiempo, comunicaron su inquietud a los vecinos. La buscaron por todas las partes. Infructuosamente. Y pensando que habría muerto se hundieron en la tristeza y la lloraron amargamente.<br />
Mientras tanto el alfarero puso parte del barro en el torno y comenzó a modelar un jarrón. Metío los dedos en la masa para hacerle el hueco de la panza viéndose sorprendido con un bulto que iba saliendo en la panza de la vasija. Y ya iba a quitárselo cuando le llamó su mujer. Contempló un instante su obra y la dio por bien hecha. Al fin y al cabo el bulto tenía forma de pájaro.<br />
-¿Quién va a pensar que es un pedrusco?, pensó para si.<br />
De modo que, como la mujer arreciera en sus gritos, cogió la pieza y la puso junto a las otras para que se secara al sol.<br />
Y se fue.<br />
La golondrina, porque el bulto como ya hemos dicho era ella, al sentir los rayos del sol y viéndose casi libre comenzó a moverse intentando deshacerse de la suave y débil capa de arcilla que la cubría. Cuanto más esfuerzos realizaba más forma de golondrina adquiría. Luego podría volar y volar para reencontrarse con sus padres y amigas que echaba mucho en falta.<br />
Para su desgracia no solo se movía ella, también lo hacía el sol, señor de los cielos. Era verano y alcanzaban de lleno sus rayos ardientes a las vasijas del alfarero. En poco tiempo la fina capa que rodeaba a la avecilla se fue endureciendo, con lo que que la golondrina viose abocada a permanecer en ese jarrón. Mucho lloró. Tanto, que&#160; la arcilla que cubrian sus párpados se deslizó en forma de gota dejando libres sus ojos. Volvió a ver la luz y con ella a sus amigas que volaban incesantes por el cielo preguntándose dónde estaría su amiga:&#160; aun tenían la esperanza de volver a verla.<br />
Sintió alegría y pena; alegría de dejar un mundo oscuro y pena por el encierro en la que se veía presa. Una cárcel arcillosa.<br />
Esto pensaba la golondrina cuando el artesano regresó a su faena triste y compungido por las deudas en las que estaba encarcelado y que le tenían el corazón en vilo.<br />
Continuó su trabajo sin el más mínimo aliciente. Las ideas volaban por los más negros espacios augurales. ¡Qué sería de su familia!<br />
Pintaba sus vasijas sin ganas, mecánicamente.<br />
Mustio y mohino se hallaba al recoger de suelo el jarrón que dejó cuando su mujer le llamara para lamentarse de que su bolsa se hallaba vacía de monedas y preguntarle de muy malos modos de dónde sacaría dinero para subsistir. No supo qué contestarle. Pero ahora, al ver la vasija, se le iluminó el rostro. El vientre del jarrón tenía una protuberancia de forma de pájaro perfecta. Paseó sus manos por el bajorrelieve pareciéndole que la forma estaba viva. Hasta creyó ver como se movían sus ojos. Se dio una palmada en la frente como para ahuyentar sueños.<br />
-¡Que tonto soy! Cómo se van a mover los puntos negros de algún pedrusco...<br />
Hay que decir, para que se entienda bien el relato, que el hombre era un artesano con una gran sensibilidad&#160; y comprendió que se hallaba ante unas formas de exquisita factura. Necesitaba, eso si, darle una capa de pintura para que ese bulto adquiriera el color de una golondrina viva que llorara desesperada por desprenderse del resto del jarrón. Había creado una obra de arte. Única y valiosa. Fue consciente de ello.<br />
Los miércoles en aquella localidad donde vivía nuestro hombre había mercado y como todos los miércoles acudió con sus piezas de barro a su puesto. Colocó sus piezas, saludó a los verduleros y verduleras, a los pajareros, a los que vendían pescado, a los meloneros... Luego se puso a vocear sus mercancias. Voces que se confundían con las de otros artesanos y comerciantes. Una alegre algarabia se adueñó del mercado semanal. Funcionarios, campesinos, estudiantes, amas de casa... iban acercándose hasta los distintos chiringuitos.<br />
Él esperó a que las gentes se fijaran en sus creaciones.<br />
Un niño que paseaba cogido de la mano de su madre exclamó:<br />
-¡Mamá! Mira ese jarrón tiene una golondrina posada en su barriga.<br />
Y fue como si de repente descubriera algo que todos habían percibido pero que no se habían atrevido a decir en voz alta no fuera a ser que los trataran de locos.<br />
Efectivamente, todos se admiraron de este logro artístico, lo elogiaron, felicitaron al artesano y pujaron por comprársela. La vendió a un buen precio. Antes de que se la llevara una señora la besó en el lugar donde estaba la golondrina que sintió su beso y se emocionó.<br />
Ya no tendría problemas económicos. Podría pagar todas las deudas, porque además vendió la totalidad de sus piezas.<br />
Marchó alegre el alfarero y contenta así mismo se fue la golondrina por haber conseguido la felicidad de aquel hombre.<br />
La mujer que compró el jarrón lo puso en la repisa de la chimenea del salón. Desde allí veía el avecilla un mundo extraño y limitado: sofás y sillones donde se sentaban la mujer, su marido y tres hijos; y donde dormitaban a menudo dos gatos, uno negro y otro blanco. En mesillas y aparadores había macetas con plantas de nombres que nunca había oido: spatillyum, calas, palmeras... Otras plantas de raros nombres estaban colgadas del techo.<br />
Lo que mas le gustó fue un pajarillo. Estaba, como ella, encarcelado en una jaula. Aunque la diferencia era notable, porque él podía utilizar sus alas y ella no. Algunas veces, al ver al pajarillo volar de travesaño en travesaño se sublevaba erizándosele las plumas que, enseguida, se encontraban con la dureza de la arcilla y le dolían. Intentaba romperla. Su esfuerzo sin embargo era vano.<br />
Al esposo de la señora le pasaba algo parecido con sus brazos. Su movilidad era limitada. Pero en la desgracia hay diferencias de mucha naturaleza: la parálisis de ella era casi total; la del hombre era parcial; y la del pájaro era relativa, solo relativa; su cárcel era de arcilla; el molde del señor era de carne; y el del pájarito era casi invisible, etérea.<br />
Cuando se comparaba con el hombre que estaba ahí, sentado en el sillón, volvía a rebelarse contra su infortunio, porque sus piernas se movían y podía ir de un lado a otro. Ella en cambio...<br />
Eran momentos de rabia y de impotencia para el ave emigrante. Y si no fueran amortiguados por el trato amable, casi amoroso, que recibía el jarrón golondrinero siempre acariciándolo, o besándolo, o aseándolo... no sabe qué habría hecho.<br />
Lo peor fue cuando colocaron un ramo de flores, al recordar de pronto, dolorosamente que, ella, había sobrevolado campos cuajados de esas mismas flores. Fue un ramalazo de nostagia que recorriera su ser. Y volvía a encender su rebeldía contra la injusta situación en la que se encontraba. Luego, se iba aquietando. Por otra parte, no podía acusar a nadie de su estado.<br />
-¡Maldito Destino!, exclamaba.<br />
Y se ponía a soñar que volaba.<br />
Tantas y tantas veces pusieron flores en el jarrón que, paulatinamente, lo fue tomando como un regalo natural para ella.<br />
Las flores le traían aire fresco y noticias del mundo exterior. En cierta ocasión, recordaba, una de las flores se curvó cayendo cerca de sus ojos. Era un clavel rojo de aroma profundo y muy agradable. Sintió deseos de charlar con él porque, antaño, aprendió el lenguaje de las flores:<br />
-Hola Clavel, ¡qué olor tan penetrante tienes!<br />
-¿Me conoces?<br />
-Claro, yo antes volaba por encima de los campos donde había muchas flores.<br />
-¿Antes?... Y ahora, ¿por qué no lo haces?<br />
-Es que estoy encerrada en este jarrón.<br />
-No te entiendo... Lo que si sé es que estás como yo: me han metido a la fuerza en este recipiente. Y menos mal que el agua que tiene en el fondo alivia el dolor, porque cuando me cortaron con las tijeras sentí un dolor horrible y comencé a sangrar. Ahora ya me duele menos.<br />
-¿No lo entiendes?... En fin, sería muy largo de contar... Cada uno tiene su cruz... Oye...<br />
-Dime.<br />
-A mi el color de tus pétalos me recordó la sangre de una amiga que se sacrificó por una causa noble.<br />
-No serás tú una de las 5 del 75...<br />
-No. Que yo sepa. No conozco esa historia. Soy, eso si, una de las 100.<br />
-¿Si? ¿De la bandada que encabezó la hija de aquella que se sacrificó por los hombre y que se cuenta en El Príncipe Feliz?<br />
-Una de ellas. ¿Has oído la aventura?<br />
-Algo se contaba por los campos de claveles. Pero me gustaría oirlo con tus propias palabras. Tú, que fuiste protagonista.<br />
-Vale. Te la contaré con la condición de que no me interrumpas. Si lo haces se me corta el hilo y me pongo a llorar.<br />
-De acuerdo.<br />
-Verás: habíamos venido de África aquella primavera. Mi familia y yo hicimos un nido debajo del alero del tejado y un niño de pocos años me dio un día, que me posé en el alfeizar de la ventana de la habitación donde dormía, unas migas de pan. Lo agradecí porque, por aquel entonces, no abundaba la comida en los campos. A partir de ese momento acudi todos los días y siempre siempre tenía algunas migajas para darme. Y si no se encontraba allí dejaba un platillo con miguitas de pan. Llegué a ser amiga de él. Creo que nos queriamos mucho.<br />
Por la mañana me levantaba temprano, volaba hasta los cables de la luz que había a la salida del pueblo. Allí se iban posando mis amigas y, cuando la aurora asomaba sus rayos, levantábamos el vuelo hacia los campos.<br />
En una de esas travesías volanderas estaba cuando descubrimos asustadas un águila. Temblamos y en un quiebro veloz, en un arabesco de sombra, nos ocultamos entre las yerbas de un prado. Así estuvimos un tiempo hasta que la hija de la golondrina del cuento quien, como ya sabes, estaba con nosotros porque no quiso ir a Inglaterra y se vino a España, levantó el vuelo. Aun continuaba la rapaz en el cielo. No obstante seguimos volando sin perder de vista a la carnicera. Volabamos&#160; siguiendo los movimientos ondulantes del viento sobre los cereales y las hierbas: subíamos y bajábamos. Eran dignas de verse nuestras filigranas de baile en busca de insectos. ¡Ah! Viviamos...<br />
En uno de los vuelos percibí que por un camino venía andando un niño. Enseguida conocí que era mi amigo. Se dirigía, sin duda, hacia el patatal que sus padres estaban regando. Me inquieté. Si lo descubría el águila, pobre de él. Porque era mala. Muy mala. Y tenía hambre. Mucha hambre. Y, claro, lo descubrió, ¡menuda vista que tiene la pájara! Colocose encima de él&#160; volando lentamente, como si planeara. Se lo comuniqué a Golondrina Fiel (llamaré así a la golondrina de la que ya te he hablado) Nos dijo que nos reuniéramos volando en torno a ella que nos hablaría. Pero que, como era peligroso lo que nos iba a proponer, solo lo hicieran las voluntarias. Las demás podían proseguir su vuelo. Algunas se fueron. Pocas. Nos quedamos 100. Por eso nos conocen como la bandada de las cien. Afirmó que la única manera de salvar al niño era distraer al aguila atrayéndola hacia nosotras. Aun a riesgo, cierto, de perder la vida alguna. Como así fue. Nos acercamos en bloque y el águila que planeaba, como ya te he dicho, siguiendo la trayectoria del niño, se vino hacia nosotras. Como&#160; teníamos previsto nos lanzamos en picado hacia la tierra. Una sorpresa le preparábamos de la cual se iba a acordar el águila toda la vida: en una huerta, cerca del patatal, donde trabajaban ajenos a esta batalla los padres del niño, se elevaban, clavadas en tierra, unas estacas en punta hacia el cielo para que treparan las matas de&#160; habas. A una señal de Golondrina Fiel, 99 de nosotras nos apartamos de ella que se dirigió a posarse en una de las estacas seguida muy cerca por la depredadora. Tan ciega iba, por el hambre y la ira, el águila carnicera que se jincó en la estaca. Desgraciadamente, nuestra compañera y guía no tuvo tiempo de alejarse lo suficiente&#160; del área de acción del aguila quien con una de sus garras la desgarró. Cayó Golondrina Fiel cerca del pico del aguila que aleteaba de dolor queriendo desasirse de esa trampa mortal. Golondrina Fiel pereció, pero salvó al niño. Reemprendimos el vuelo entristecidas por la muerte de nuestra hermana. Vi al niño que me saludaba con la mano. Me había conocido.<br />
Así terminó el relato de la aventura y el clavel se sintió tan conmovido que dejó caer un petalo rojo en honor a la heroina muerta.<br />
Quería decir algo pero no tuvo ocasión porque la señora de la casa cogió las flores del jarrón y las echó a la bolsa de la basura. Y es que al ver el pétalo en el suelo creyó que se estaban mustiando. Ella no entendía el lenguaje de las flores.<br />
Muy sola y triste se quedó la golondrina emparedada en su arcilla. Solo los ojos le unían al mundo objetivo exterior. De allí recibía un panorama pobre para la que había sobrevolado casas, campos y montañas, ríos y mares: dos sofás, dos sillones, unas plantas, tres paredes y un pararillo en su jaula recordándole, una vez más, su desgracia y los grados de ella: primero, segundo, tercero y aun existía uno más: el de los deshauciados. Y como el que no se contenta es porque no quiere, ella se podía dar con un canto en los dientes: no estaba deshauciada. Nadie le había dicho que fuera a morir.<br />
Se le elevaba entonces la moral, se henchía de optimismo, pensando en su valentía o en el sacrificio de su amiga. No se daba por vencida.<br />
Para distraer su soledad se pudo a rememorar su charla con el clavel:<br />
-¿Qué habría querido decir con eso de que si ella no era de las 5 del 75?... ¿A qué se refería?...<br />
Se quedó un rato pensativa.<br />
Mas tarde soñó que volaba.<br />
La vida en aquella casa no tenía muchos altibajos; podría decirse que era monótona y aburrida: los hijos estudiaban (no todo lo el padre quisiera), la mujer iba al mercadillo los miércoles y el hombre escribía o leía (a veces en voz alta). Veían la televisión... En fin, como la mayoría de las familias.<br />
La golondrina desde su encierro oía las lecturas del señor de la casa sin poner mucha atención. Sin embargo una que se refería a la madre de Golondrina Fiel. Era el cuento de 'El Príncipe Feliz' que había mentado el clavel. Le emocionó mucho y derramó abundantes lágrimas. El final de madre e hija era trágico: el sacrificio por una causa hasta la muerte.<br />
Aunque es mas corriente de lo que suele creerse, pues lo hacen miles de seres, si no millones, toda la vida. La diferencia en la heroicidad, como en las desgracias, radica tan solo en el fulgor doloroso del instante de bravura, en unos casos; en otros el sacrificio es una resistencia gris sin brillo, pero no menos heroica a lo largo de toda la existencia de esos seres. Esa es la diferencia, ese el grado.<br />
Le vino a corroborar este pensamiento la lectura de esa historia que narra la decisión de un ave de lanzarse a los cielos, aun herida, a riesgo de perecer en el intento, con tal de sentir el aire, la altura, la sensación de libertad.<br />
Gesto valiente, brillante como el filo de la espada, pero su fulgor ciega sin dejar ver que es un gesto gratuito, ajeno a generosidades. Inútil, por tanto. Es rayo que ilumina cegando. Locura de los valientes. Para algunos la única sabiduría. La de los héroes. La de los arrojados. La de los valientes. No quería quitarle ella mérito, pero tampoco se uniría a la postura de los que esconden la otra, la de los de abajo que no brilla como el oropel, siendo valiosa, oro puro para los suyos, que es la de todo el común. Esta abre caminos a los que viven en el infortunio, en la desesperanza, elevándolos por encima de todas las desgracias. Muchos héroes hay que deambulan cabizbajos. Y sólo necesitan que las condiciones maduren para que, también, surja en todo su esplendor la capacidad que encierran en esa apariencia pálida. Se mostrará con clara intensidad que estaban hechos de pequeñas heroicidades que habían llegado a un punto de cocción preciso dando como resustado la magna obra que ya latía por debajo.<br />
Descubre que ella es así: late, nunca mejor dicho, bajo la superficie.<br />
Con motivo del cumpleaños de la mujer de la casa, el 27&#160; de septiembre, los hijos le compraron un ramo de flores en el que venía una nota:<br />
-"Tus hijos te desean feliz cumpleaños y te anuncian que tu hija ha aprobado la carrera".<br />
-¿Si? ¿De verdad? ¿Has aprobado?... Este es el mejor regalo que he recibido en mi vida.<br />
Lloró emocionada. Efectivamente, había aprobado. Su nota aparecía en Internet en la web de su universidad.<br />
El ramo de flores estaba encima de la mesa del salón y los gatos subieron a oler las flores. Para que no las estropearan las puso en el jarrón quien, como siempre, estaba en la repisa de la chimenea. Llenando de alegría a la golondrina que, así, podría charlar con las flores.<br />
El día era uno de esos luminosos de finales de septiembre. El sol calentaba con fuerza. Por el cielo volaban, con alegres chillidos, numerosas avecillas. La mujer, en un arranque de desbordada alegría, abrió la ventana del salón de par en par para que entraran los rayos de sol a raudales y colocó la vasija en el alfeizar. La golondrina y la mujer respiraron profundamente. Miraron de frente. Al cielo. Al fondo del cielo. A la calle. Al fondo de la calle. Venía mucha gente en manifestación. Se retiró de la ventana la señora para comunicárselo a sus hijos.<br />
Como era la primera vez que habían colocado el jarrón en ese lugar la golondrina ahora veía un panorama connatural a ella: cielo azul, aves volando, nubes blancas, sol... ¡aire!, ¡libertad!... Por un momento se sintió libre de ataduras, de cárceles, de aherrojamientos... ¡de barro endurecido! Estaba en otro mundo. En su mundo...<br />
Le sobresaltó la pregunta de un clavel:<br />
-¡Oye!, ¿no eres tu una golondrina?<br />
-Ya se ve.<br />
-¿Y no serás por casualidad una de las 100?<br />
-Estuve en aquel suceso. Ahora me encuentro encerrada en esta prisión.<br />
Y le contó su desgracia.<br />
-Hemos oído que cuatro del grupo de las 100&#160; te están buscando. El resto emigró hace tiempo. Se lo voy a decir a mis parientes. Se alegrarán.<br />
-¿Los tienes aquí?<br />
-Si. Somos 3 hermanos y 2 primos. Yo me llamo José Humberto y mis dos hermanos se llaman José Luis y Ramón. Y los primos Txiqui y Otaegui. En realidad todos somos claveles...<br />
-¿De dónde vienen esos nombre?<br />
-Como te digo todos somos claveles. Pero la estudiante que ha aprobado la carrera nos ha bautizado así dándonos un beso. ¿Sabes qué día es hoy?<br />
-No.<br />
-27 de septiembre.<br />
-¿Y?<br />
-¿Y?... ¡Ah! ¡Ya entiendo! Tu desapareciste antes de que ocurriera esta historia. Te la contaré brevemente: hace unos años vivió un hombre malo que tenía por nombre Franco y no porque fuera sincero y abierto. No. Dirigía una dictadura cruel y sangrienta contra el pueblo. Mucha gente, la mayoría, lo odiaba. Luchaban como podían contra él. Contra esa dictadura militar. Entre ellos los jóvenes. Cinco decidieron combatirla con todas las armas en sus manos. Otros muchos también. Y se opusieron, legitimamente, a la violencia dictatorial con la violencia de la libertad. Eran débiles. Eran pobres. Eran pocos. Pero eran puros. Marcaban camino al andar. Pero los apresaron, los torturaron y los asesinaron un 27 de septiembre de 1975.&#160; Y todos los 27 de septiembre se celebran actos en su memoria. Colocan claveles rojos en sus tumbas que los malos arrebatan de ellas. Golondrinas en guardia se encargan de reponerlos en recuerdo y homenaje a esa golondrina generosa y a su generosa hija que sacrificaron su vida por los demás. Este año tocaba a las 5 últimas golondrinas del grupo de las 100. Es importante este simbólico acto porque, muchas, han ido perdiendo el recuerdo de aquello o se han dejado llevar por el desengaño o porque las tareas le ocupan tanto tiempo que las agota y cuando llegan al nido permanecen mirando como espectadores hasta que se duermen.<br />
-Tal vez muchas, como yo, contemplan prisioneras el devenir de los acontecimientos sin poder hacer nada. O son prisioneras porque nadie les ha enseñado el modo y manera de contribuir con su acción a transformar las cosas. Paralizadas por la ignorancia. Se encuentran metidas en la mazmorra de la impotencia.<br />
-Por eso es imprescindible tu concurso para mantener viva la llama de todo lo que es hermoso y justo y por lo que merece sacrificarse. En nosotros, los claveles, se halla la sangre de todos los héroes que en el mundo han sido y su aroma se expande en amoroso recuerdo.<br />
-¿Y yo qué puedo hacer?<br />
-Salir de ese encierro rompiendo los muros que te aprisionan. Para ello se necesita voluntad y determinación. La inteligencia te mostrará el camino.<br />
-Eso... es más fácil de decir que de llevarlo a cabo... ¿Qué se oye?...<br />
-Son los gritos de los manifestanes que se acercan.<br />
-Dicen: ¡27 de septiembre, justicia popular! Lo oigo...<br />
-Pero mira, se acerca a la acera, debajo de nosotros, un hombre con una pistola.<br />
-¿Quién es?<br />
-¿¡Quién va a ser!? Un partidario del asesino que mató a esos cinco jóvenes, con cuyos nombres nos ha bautizado la estudiante a mi y a mis hermanos. Por cierto, que aun no les he dicho que estás aquí. ¡Eh, hermanos! ¡He hallado a la golondrina de la bandada de las 100 a quien buscaban sus cuatro amigas! ¡Está aquí!...<br />
Se produjo un movimiento en el jarrón por la alegría de los claveles, y por el aire movido por las alas de cuatro golondrinas que se posaron en el alfeizar; alfeizar al que acudieron los dos gatos de la casa atraidos por las aves; alfeizar donde la joven llegó llorando (acababan de comunicarle que la nota aparecida en Internet era un error) a proteger las flores y el jarrón de su madre.<br />
Alargó la mano, pero no pudo impedir que se precipitaran al vacío.<br />
Fueron pocos segundos pero la golondrina se vio colmada de una dicha infinita, sintiose cual si volara libre y soberana por el cielo azul, purísimo, de ese día soleado de septiembre. Hasta que chocó el jarrón en la cabeza del que se disponía a herir con su arma a pacíficos manifestantes. Ahí quedó, desmayado, en el suelo, entre los trozos del jarrón hecho añicos, mientras arreciaban los gritos de los manifestantes:<br />
-¡Vosotros fascistas sois los terroristas!<br />
Manifestantes que aplaudían vueltos hacia la ventana, donde una joven, flanqueada por un gato negro y otro blanco, lloraba embargada por la pena y la emoción.<br />
Las cuatro golondrinas revolotearon con un clavel en el pico en torno a su hermana quien, aturdida, se recuperaba libre de encarcelamientos arcillosos, los cuales quedaron esparcidos por el suelo junto al clavel rojo.<br />
<br />
El cuento no dice si pudo emprender el vuelo.<br />
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>(En recuerdo y homenaje de Concha Tristán que murió hace pocos días)</p>
<p>Se cuenta de una vez una golondrina muy joven que vivía feliz con sus padres, jugaba con sus amigas y ya comenzaba a trabajar llevando barro en el pico para construir su nido. A pesar de su juventud había realizado aventuras, a veces peligrosas, que mostraban a las claras su generosidad y su arrojo. Era dichosa.<br />
Pero por azares del Destino que unos veces es bienhechor y otros maligno se quedaron prendidas sus patas, a la vera del arroyo, de un barro arcilloso. Por mas que hizo para desprenderse de él no lo logró. A cada movimiento se hundía más y más en el barro. Hasta que ya muy cansada se abandonó a su suerte y el barro la tragó.<br />
Al poco acudió al arroyo un alfarero a coger arcilla para su trabajo porque se le habían agotado las subsistencias. Metió una buena cantidad en un zurrón y regresó a su taller. Como habréis adivinado dentro del barro latía la galondrina de nuestra historia sin que el alfarero lo supiera.<br />
Allá en el nido de la golondrina sus padres, como no regresara a tiempo, comunicaron su inquietud a los vecinos. La buscaron por todas las partes. Infructuosamente. Y pensando que habría muerto se hundieron en la tristeza y la lloraron amargamente.<br />
Mientras tanto el alfarero puso parte del barro en el torno y comenzó a modelar un jarrón. Metío los dedos en la masa para hacerle el hueco de la panza viéndose sorprendido con un bulto que iba saliendo en la panza de la vasija. Y ya iba a quitárselo cuando le llamó su mujer. Contempló un instante su obra y la dio por bien hecha. Al fin y al cabo el bulto tenía forma de pájaro.<br />
-¿Quién va a pensar que es un pedrusco?, pensó para si.<br />
De modo que, como la mujer arreciera en sus gritos, cogió la pieza y la puso junto a las otras para que se secara al sol.<br />
Y se fue.<br />
La golondrina, porque el bulto como ya hemos dicho era ella, al sentir los rayos del sol y viéndose casi libre comenzó a moverse intentando deshacerse de la suave y débil capa de arcilla que la cubría. Cuanto más esfuerzos realizaba más forma de golondrina adquiría. Luego podría volar y volar para reencontrarse con sus padres y amigas que echaba mucho en falta.<br />
Para su desgracia no solo se movía ella, también lo hacía el sol, señor de los cielos. Era verano y alcanzaban de lleno sus rayos ardientes a las vasijas del alfarero. En poco tiempo la fina capa que rodeaba a la avecilla se fue endureciendo, con lo que que la golondrina viose abocada a permanecer en ese jarrón. Mucho lloró. Tanto, que&#160; la arcilla que cubrian sus párpados se deslizó en forma de gota dejando libres sus ojos. Volvió a ver la luz y con ella a sus amigas que volaban incesantes por el cielo preguntándose dónde estaría su amiga:&#160; aun tenían la esperanza de volver a verla.<br />
Sintió alegría y pena; alegría de dejar un mundo oscuro y pena por el encierro en la que se veía presa. Una cárcel arcillosa.<br />
Esto pensaba la golondrina cuando el artesano regresó a su faena triste y compungido por las deudas en las que estaba encarcelado y que le tenían el corazón en vilo.<br />
Continuó su trabajo sin el más mínimo aliciente. Las ideas volaban por los más negros espacios augurales. ¡Qué sería de su familia!<br />
Pintaba sus vasijas sin ganas, mecánicamente.<br />
Mustio y mohino se hallaba al recoger de suelo el jarrón que dejó cuando su mujer le llamara para lamentarse de que su bolsa se hallaba vacía de monedas y preguntarle de muy malos modos de dónde sacaría dinero para subsistir. No supo qué contestarle. Pero ahora, al ver la vasija, se le iluminó el rostro. El vientre del jarrón tenía una protuberancia de forma de pájaro perfecta. Paseó sus manos por el bajorrelieve pareciéndole que la forma estaba viva. Hasta creyó ver como se movían sus ojos. Se dio una palmada en la frente como para ahuyentar sueños.<br />
-¡Que tonto soy! Cómo se van a mover los puntos negros de algún pedrusco&#8230;<br />
Hay que decir, para que se entienda bien el relato, que el hombre era un artesano con una gran sensibilidad&#160; y comprendió que se hallaba ante unas formas de exquisita factura. Necesitaba, eso si, darle una capa de pintura para que ese bulto adquiriera el color de una golondrina viva que llorara desesperada por desprenderse del resto del jarrón. Había creado una obra de arte. Única y valiosa. Fue consciente de ello.<br />
Los miércoles en aquella localidad donde vivía nuestro hombre había mercado y como todos los miércoles acudió con sus piezas de barro a su puesto. Colocó sus piezas, saludó a los verduleros y verduleras, a los pajareros, a los que vendían pescado, a los meloneros&#8230; Luego se puso a vocear sus mercancias. Voces que se confundían con las de otros artesanos y comerciantes. Una alegre algarabia se adueñó del mercado semanal. Funcionarios, campesinos, estudiantes, amas de casa&#8230; iban acercándose hasta los distintos chiringuitos.<br />
Él esperó a que las gentes se fijaran en sus creaciones.<br />
Un niño que paseaba cogido de la mano de su madre exclamó:<br />
-¡Mamá! Mira ese jarrón tiene una golondrina posada en su barriga.<br />
Y fue como si de repente descubriera algo que todos habían percibido pero que no se habían atrevido a decir en voz alta no fuera a ser que los trataran de locos.<br />
Efectivamente, todos se admiraron de este logro artístico, lo elogiaron, felicitaron al artesano y pujaron por comprársela. La vendió a un buen precio. Antes de que se la llevara una señora la besó en el lugar donde estaba la golondrina que sintió su beso y se emocionó.<br />
Ya no tendría problemas económicos. Podría pagar todas las deudas, porque además vendió la totalidad de sus piezas.<br />
Marchó alegre el alfarero y contenta así mismo se fue la golondrina por haber conseguido la felicidad de aquel hombre.<br />
La mujer que compró el jarrón lo puso en la repisa de la chimenea del salón. Desde allí veía el avecilla un mundo extraño y limitado: sofás y sillones donde se sentaban la mujer, su marido y tres hijos; y donde dormitaban a menudo dos gatos, uno negro y otro blanco. En mesillas y aparadores había macetas con plantas de nombres que nunca había oido: spatillyum, calas, palmeras&#8230; Otras plantas de raros nombres estaban colgadas del techo.<br />
Lo que mas le gustó fue un pajarillo. Estaba, como ella, encarcelado en una jaula. Aunque la diferencia era notable, porque él podía utilizar sus alas y ella no. Algunas veces, al ver al pajarillo volar de travesaño en travesaño se sublevaba erizándosele las plumas que, enseguida, se encontraban con la dureza de la arcilla y le dolían. Intentaba romperla. Su esfuerzo sin embargo era vano.<br />
Al esposo de la señora le pasaba algo parecido con sus brazos. Su movilidad era limitada. Pero en la desgracia hay diferencias de mucha naturaleza: la parálisis de ella era casi total; la del hombre era parcial; y la del pájaro era relativa, solo relativa; su cárcel era de arcilla; el molde del señor era de carne; y el del pájarito era casi invisible, etérea.<br />
Cuando se comparaba con el hombre que estaba ahí, sentado en el sillón, volvía a rebelarse contra su infortunio, porque sus piernas se movían y podía ir de un lado a otro. Ella en cambio&#8230;<br />
Eran momentos de rabia y de impotencia para el ave emigrante. Y si no fueran amortiguados por el trato amable, casi amoroso, que recibía el jarrón golondrinero siempre acariciándolo, o besándolo, o aseándolo&#8230; no sabe qué habría hecho.<br />
Lo peor fue cuando colocaron un ramo de flores, al recordar de pronto, dolorosamente que, ella, había sobrevolado campos cuajados de esas mismas flores. Fue un ramalazo de nostagia que recorriera su ser. Y volvía a encender su rebeldía contra la injusta situación en la que se encontraba. Luego, se iba aquietando. Por otra parte, no podía acusar a nadie de su estado.<br />
-¡Maldito Destino!, exclamaba.<br />
Y se ponía a soñar que volaba.<br />
Tantas y tantas veces pusieron flores en el jarrón que, paulatinamente, lo fue tomando como un regalo natural para ella.<br />
Las flores le traían aire fresco y noticias del mundo exterior. En cierta ocasión, recordaba, una de las flores se curvó cayendo cerca de sus ojos. Era un clavel rojo de aroma profundo y muy agradable. Sintió deseos de charlar con él porque, antaño, aprendió el lenguaje de las flores:<br />
-Hola Clavel, ¡qué olor tan penetrante tienes!<br />
-¿Me conoces?<br />
-Claro, yo antes volaba por encima de los campos donde había muchas flores.<br />
-¿Antes?&#8230; Y ahora, ¿por qué no lo haces?<br />
-Es que estoy encerrada en este jarrón.<br />
-No te entiendo&#8230; Lo que si sé es que estás como yo: me han metido a la fuerza en este recipiente. Y menos mal que el agua que tiene en el fondo alivia el dolor, porque cuando me cortaron con las tijeras sentí un dolor horrible y comencé a sangrar. Ahora ya me duele menos.<br />
-¿No lo entiendes?&#8230; En fin, sería muy largo de contar&#8230; Cada uno tiene su cruz&#8230; Oye&#8230;<br />
-Dime.<br />
-A mi el color de tus pétalos me recordó la sangre de una amiga que se sacrificó por una causa noble.<br />
-No serás tú una de las 5 del 75&#8230;<br />
-No. Que yo sepa. No conozco esa historia. Soy, eso si, una de las 100.<br />
-¿Si? ¿De la bandada que encabezó la hija de aquella que se sacrificó por los hombre y que se cuenta en El Príncipe Feliz?<br />
-Una de ellas. ¿Has oído la aventura?<br />
-Algo se contaba por los campos de claveles. Pero me gustaría oirlo con tus propias palabras. Tú, que fuiste protagonista.<br />
-Vale. Te la contaré con la condición de que no me interrumpas. Si lo haces se me corta el hilo y me pongo a llorar.<br />
-De acuerdo.<br />
-Verás: habíamos venido de África aquella primavera. Mi familia y yo hicimos un nido debajo del alero del tejado y un niño de pocos años me dio un día, que me posé en el alfeizar de la ventana de la habitación donde dormía, unas migas de pan. Lo agradecí porque, por aquel entonces, no abundaba la comida en los campos. A partir de ese momento acudi todos los días y siempre siempre tenía algunas migajas para darme. Y si no se encontraba allí dejaba un platillo con miguitas de pan. Llegué a ser amiga de él. Creo que nos queriamos mucho.<br />
Por la mañana me levantaba temprano, volaba hasta los cables de la luz que había a la salida del pueblo. Allí se iban posando mis amigas y, cuando la aurora asomaba sus rayos, levantábamos el vuelo hacia los campos.<br />
En una de esas travesías volanderas estaba cuando descubrimos asustadas un águila. Temblamos y en un quiebro veloz, en un arabesco de sombra, nos ocultamos entre las yerbas de un prado. Así estuvimos un tiempo hasta que la hija de la golondrina del cuento quien, como ya sabes, estaba con nosotros porque no quiso ir a Inglaterra y se vino a España, levantó el vuelo. Aun continuaba la rapaz en el cielo. No obstante seguimos volando sin perder de vista a la carnicera. Volabamos&#160; siguiendo los movimientos ondulantes del viento sobre los cereales y las hierbas: subíamos y bajábamos. Eran dignas de verse nuestras filigranas de baile en busca de insectos. ¡Ah! Viviamos&#8230;<br />
En uno de los vuelos percibí que por un camino venía andando un niño. Enseguida conocí que era mi amigo. Se dirigía, sin duda, hacia el patatal que sus padres estaban regando. Me inquieté. Si lo descubría el águila, pobre de él. Porque era mala. Muy mala. Y tenía hambre. Mucha hambre. Y, claro, lo descubrió, ¡menuda vista que tiene la pájara! Colocose encima de él&#160; volando lentamente, como si planeara. Se lo comuniqué a Golondrina Fiel (llamaré así a la golondrina de la que ya te he hablado) Nos dijo que nos reuniéramos volando en torno a ella que nos hablaría. Pero que, como era peligroso lo que nos iba a proponer, solo lo hicieran las voluntarias. Las demás podían proseguir su vuelo. Algunas se fueron. Pocas. Nos quedamos 100. Por eso nos conocen como la bandada de las cien. Afirmó que la única manera de salvar al niño era distraer al aguila atrayéndola hacia nosotras. Aun a riesgo, cierto, de perder la vida alguna. Como así fue. Nos acercamos en bloque y el águila que planeaba, como ya te he dicho, siguiendo la trayectoria del niño, se vino hacia nosotras. Como&#160; teníamos previsto nos lanzamos en picado hacia la tierra. Una sorpresa le preparábamos de la cual se iba a acordar el águila toda la vida: en una huerta, cerca del patatal, donde trabajaban ajenos a esta batalla los padres del niño, se elevaban, clavadas en tierra, unas estacas en punta hacia el cielo para que treparan las matas de&#160; habas. A una señal de Golondrina Fiel, 99 de nosotras nos apartamos de ella que se dirigió a posarse en una de las estacas seguida muy cerca por la depredadora. Tan ciega iba, por el hambre y la ira, el águila carnicera que se jincó en la estaca. Desgraciadamente, nuestra compañera y guía no tuvo tiempo de alejarse lo suficiente&#160; del área de acción del aguila quien con una de sus garras la desgarró. Cayó Golondrina Fiel cerca del pico del aguila que aleteaba de dolor queriendo desasirse de esa trampa mortal. Golondrina Fiel pereció, pero salvó al niño. Reemprendimos el vuelo entristecidas por la muerte de nuestra hermana. Vi al niño que me saludaba con la mano. Me había conocido.<br />
Así terminó el relato de la aventura y el clavel se sintió tan conmovido que dejó caer un petalo rojo en honor a la heroina muerta.<br />
Quería decir algo pero no tuvo ocasión porque la señora de la casa cogió las flores del jarrón y las echó a la bolsa de la basura. Y es que al ver el pétalo en el suelo creyó que se estaban mustiando. Ella no entendía el lenguaje de las flores.<br />
Muy sola y triste se quedó la golondrina emparedada en su arcilla. Solo los ojos le unían al mundo objetivo exterior. De allí recibía un panorama pobre para la que había sobrevolado casas, campos y montañas, ríos y mares: dos sofás, dos sillones, unas plantas, tres paredes y un pararillo en su jaula recordándole, una vez más, su desgracia y los grados de ella: primero, segundo, tercero y aun existía uno más: el de los deshauciados. Y como el que no se contenta es porque no quiere, ella se podía dar con un canto en los dientes: no estaba deshauciada. Nadie le había dicho que fuera a morir.<br />
Se le elevaba entonces la moral, se henchía de optimismo, pensando en su valentía o en el sacrificio de su amiga. No se daba por vencida.<br />
Para distraer su soledad se pudo a rememorar su charla con el clavel:<br />
-¿Qué habría querido decir con eso de que si ella no era de las 5 del 75?&#8230; ¿A qué se refería?&#8230;<br />
Se quedó un rato pensativa.<br />
Mas tarde soñó que volaba.<br />
La vida en aquella casa no tenía muchos altibajos; podría decirse que era monótona y aburrida: los hijos estudiaban (no todo lo el padre quisiera), la mujer iba al mercadillo los miércoles y el hombre escribía o leía (a veces en voz alta). Veían la televisión&#8230; En fin, como la mayoría de las familias.<br />
La golondrina desde su encierro oía las lecturas del señor de la casa sin poner mucha atención. Sin embargo una que se refería a la madre de Golondrina Fiel. Era el cuento de &#8216;El Príncipe Feliz&#8217; que había mentado el clavel. Le emocionó mucho y derramó abundantes lágrimas. El final de madre e hija era trágico: el sacrificio por una causa hasta la muerte.<br />
Aunque es mas corriente de lo que suele creerse, pues lo hacen miles de seres, si no millones, toda la vida. La diferencia en la heroicidad, como en las desgracias, radica tan solo en el fulgor doloroso del instante de bravura, en unos casos; en otros el sacrificio es una resistencia gris sin brillo, pero no menos heroica a lo largo de toda la existencia de esos seres. Esa es la diferencia, ese el grado.<br />
Le vino a corroborar este pensamiento la lectura de esa historia que narra la decisión de un ave de lanzarse a los cielos, aun herida, a riesgo de perecer en el intento, con tal de sentir el aire, la altura, la sensación de libertad.<br />
Gesto valiente, brillante como el filo de la espada, pero su fulgor ciega sin dejar ver que es un gesto gratuito, ajeno a generosidades. Inútil, por tanto. Es rayo que ilumina cegando. Locura de los valientes. Para algunos la única sabiduría. La de los héroes. La de los arrojados. La de los valientes. No quería quitarle ella mérito, pero tampoco se uniría a la postura de los que esconden la otra, la de los de abajo que no brilla como el oropel, siendo valiosa, oro puro para los suyos, que es la de todo el común. Esta abre caminos a los que viven en el infortunio, en la desesperanza, elevándolos por encima de todas las desgracias. Muchos héroes hay que deambulan cabizbajos. Y sólo necesitan que las condiciones maduren para que, también, surja en todo su esplendor la capacidad que encierran en esa apariencia pálida. Se mostrará con clara intensidad que estaban hechos de pequeñas heroicidades que habían llegado a un punto de cocción preciso dando como resustado la magna obra que ya latía por debajo.<br />
Descubre que ella es así: late, nunca mejor dicho, bajo la superficie.<br />
Con motivo del cumpleaños de la mujer de la casa, el 27&#160; de septiembre, los hijos le compraron un ramo de flores en el que venía una nota:<br />
-&#8221;Tus hijos te desean feliz cumpleaños y te anuncian que tu hija ha aprobado la carrera&#8221;.<br />
-¿Si? ¿De verdad? ¿Has aprobado?&#8230; Este es el mejor regalo que he recibido en mi vida.<br />
Lloró emocionada. Efectivamente, había aprobado. Su nota aparecía en Internet en la web de su universidad.<br />
El ramo de flores estaba encima de la mesa del salón y los gatos subieron a oler las flores. Para que no las estropearan las puso en el jarrón quien, como siempre, estaba en la repisa de la chimenea. Llenando de alegría a la golondrina que, así, podría charlar con las flores.<br />
El día era uno de esos luminosos de finales de septiembre. El sol calentaba con fuerza. Por el cielo volaban, con alegres chillidos, numerosas avecillas. La mujer, en un arranque de desbordada alegría, abrió la ventana del salón de par en par para que entraran los rayos de sol a raudales y colocó la vasija en el alfeizar. La golondrina y la mujer respiraron profundamente. Miraron de frente. Al cielo. Al fondo del cielo. A la calle. Al fondo de la calle. Venía mucha gente en manifestación. Se retiró de la ventana la señora para comunicárselo a sus hijos.<br />
Como era la primera vez que habían colocado el jarrón en ese lugar la golondrina ahora veía un panorama connatural a ella: cielo azul, aves volando, nubes blancas, sol&#8230; ¡aire!, ¡libertad!&#8230; Por un momento se sintió libre de ataduras, de cárceles, de aherrojamientos&#8230; ¡de barro endurecido! Estaba en otro mundo. En su mundo&#8230;<br />
Le sobresaltó la pregunta de un clavel:<br />
-¡Oye!, ¿no eres tu una golondrina?<br />
-Ya se ve.<br />
-¿Y no serás por casualidad una de las 100?<br />
-Estuve en aquel suceso. Ahora me encuentro encerrada en esta prisión.<br />
Y le contó su desgracia.<br />
-Hemos oído que cuatro del grupo de las 100&#160; te están buscando. El resto emigró hace tiempo. Se lo voy a decir a mis parientes. Se alegrarán.<br />
-¿Los tienes aquí?<br />
-Si. Somos 3 hermanos y 2 primos. Yo me llamo José Humberto y mis dos hermanos se llaman José Luis y Ramón. Y los primos Txiqui y Otaegui. En realidad todos somos claveles&#8230;<br />
-¿De dónde vienen esos nombre?<br />
-Como te digo todos somos claveles. Pero la estudiante que ha aprobado la carrera nos ha bautizado así dándonos un beso. ¿Sabes qué día es hoy?<br />
-No.<br />
-27 de septiembre.<br />
-¿Y?<br />
-¿Y?&#8230; ¡Ah! ¡Ya entiendo! Tu desapareciste antes de que ocurriera esta historia. Te la contaré brevemente: hace unos años vivió un hombre malo que tenía por nombre Franco y no porque fuera sincero y abierto. No. Dirigía una dictadura cruel y sangrienta contra el pueblo. Mucha gente, la mayoría, lo odiaba. Luchaban como podían contra él. Contra esa dictadura militar. Entre ellos los jóvenes. Cinco decidieron combatirla con todas las armas en sus manos. Otros muchos también. Y se opusieron, legitimamente, a la violencia dictatorial con la violencia de la libertad. Eran débiles. Eran pobres. Eran pocos. Pero eran puros. Marcaban camino al andar. Pero los apresaron, los torturaron y los asesinaron un 27 de septiembre de 1975.&#160; Y todos los 27 de septiembre se celebran actos en su memoria. Colocan claveles rojos en sus tumbas que los malos arrebatan de ellas. Golondrinas en guardia se encargan de reponerlos en recuerdo y homenaje a esa golondrina generosa y a su generosa hija que sacrificaron su vida por los demás. Este año tocaba a las 5 últimas golondrinas del grupo de las 100. Es importante este simbólico acto porque, muchas, han ido perdiendo el recuerdo de aquello o se han dejado llevar por el desengaño o porque las tareas le ocupan tanto tiempo que las agota y cuando llegan al nido permanecen mirando como espectadores hasta que se duermen.<br />
-Tal vez muchas, como yo, contemplan prisioneras el devenir de los acontecimientos sin poder hacer nada. O son prisioneras porque nadie les ha enseñado el modo y manera de contribuir con su acción a transformar las cosas. Paralizadas por la ignorancia. Se encuentran metidas en la mazmorra de la impotencia.<br />
-Por eso es imprescindible tu concurso para mantener viva la llama de todo lo que es hermoso y justo y por lo que merece sacrificarse. En nosotros, los claveles, se halla la sangre de todos los héroes que en el mundo han sido y su aroma se expande en amoroso recuerdo.<br />
-¿Y yo qué puedo hacer?<br />
-Salir de ese encierro rompiendo los muros que te aprisionan. Para ello se necesita voluntad y determinación. La inteligencia te mostrará el camino.<br />
-Eso&#8230; es más fácil de decir que de llevarlo a cabo&#8230; ¿Qué se oye?&#8230;<br />
-Son los gritos de los manifestanes que se acercan.<br />
-Dicen: ¡27 de septiembre, justicia popular! Lo oigo&#8230;<br />
-Pero mira, se acerca a la acera, debajo de nosotros, un hombre con una pistola.<br />
-¿Quién es?<br />
-¿¡Quién va a ser!? Un partidario del asesino que mató a esos cinco jóvenes, con cuyos nombres nos ha bautizado la estudiante a mi y a mis hermanos. Por cierto, que aun no les he dicho que estás aquí. ¡Eh, hermanos! ¡He hallado a la golondrina de la bandada de las 100 a quien buscaban sus cuatro amigas! ¡Está aquí!&#8230;<br />
Se produjo un movimiento en el jarrón por la alegría de los claveles, y por el aire movido por las alas de cuatro golondrinas que se posaron en el alfeizar; alfeizar al que acudieron los dos gatos de la casa atraidos por las aves; alfeizar donde la joven llegó llorando (acababan de comunicarle que la nota aparecida en Internet era un error) a proteger las flores y el jarrón de su madre.<br />
Alargó la mano, pero no pudo impedir que se precipitaran al vacío.<br />
Fueron pocos segundos pero la golondrina se vio colmada de una dicha infinita, sintiose cual si volara libre y soberana por el cielo azul, purísimo, de ese día soleado de septiembre. Hasta que chocó el jarrón en la cabeza del que se disponía a herir con su arma a pacíficos manifestantes. Ahí quedó, desmayado, en el suelo, entre los trozos del jarrón hecho añicos, mientras arreciaban los gritos de los manifestantes:<br />
-¡Vosotros fascistas sois los terroristas!<br />
Manifestantes que aplaudían vueltos hacia la ventana, donde una joven, flanqueada por un gato negro y otro blanco, lloraba embargada por la pena y la emoción.<br />
Las cuatro golondrinas revolotearon con un clavel en el pico en torno a su hermana quien, aturdida, se recuperaba libre de encarcelamientos arcillosos, los cuales quedaron esparcidos por el suelo junto al clavel rojo.</p>
<p>El cuento no dice si pudo emprender el vuelo.
</div>
<div></div>
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		</item>
		<item>
		<title>Leon Damas: dadme mis muñecas&#8230;</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2009/01/27/leon-damas-dadme-mis-munecas/</link>
		<comments>http://ever-enen18.blog.com/2009/01/27/leon-damas-dadme-mis-munecas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 13:44:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[poesía negroafricana]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[<br />
Dadme mis muñecas negras para jugar con ellas<br />
los juegos ingenuos de mi instinto.<br />
<br />
Quiero permanecer protegido por las leyes<br />
y recuperado mi valor<br />
y mi audacia<br />
para sentirme auténtico<br />
nuevamente auténtico<br />
y el mismo que yo era<br />
ayer<br />
sin complejidades<br />
ayer<br />
cuando llegó la hora del desarraigo<br />
<br />
<br />
León Damas
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
Dadme mis muñecas negras para jugar con ellas<br />
los juegos ingenuos de mi instinto.</p>
<p>Quiero permanecer protegido por las leyes<br />
y recuperado mi valor<br />
y mi audacia<br />
para sentirme auténtico<br />
nuevamente auténtico<br />
y el mismo que yo era<br />
ayer<br />
sin complejidades<br />
ayer<br />
cuando llegó la hora del desarraigo</p>
<p>
León Damas
</div>
<div></div>
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		</item>
		<item>
		<title>Lauro Olmo: Miraba de frente</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2008/11/05/lauro-olmo-miraba-de-frente/</link>
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		<pubDate>Wed, 05 Nov 2008 19:56:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Poema]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[Miraba de frente<br />
...<br />
Salieron juntos<br />
a la hora del alba,<br />
cuando la vida es pequeña aun.<br />
...<br />
y...<br />
los fusilaron<br />
en un bello amanecer.<br />
Y antes de que los pájaros se quedaran mudos,<br />
una voz alzó esto:<br />
¡Mirad de frente, hijos míos!<br />
<br />
Lauro Olmo<br />
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Miraba de frente<br />
&#8230;<br />
Salieron juntos<br />
a la hora del alba,<br />
cuando la vida es pequeña aun.<br />
&#8230;<br />
y&#8230;<br />
los fusilaron<br />
en un bello amanecer.<br />
Y antes de que los pájaros se quedaran mudos,<br />
una voz alzó esto:<br />
¡Mirad de frente, hijos míos!</p>
<p>Lauro Olmo
</div>
<div></div>
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		</item>
		<item>
		<title>Post Data de Horacio Álvarez Hernández</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2008/08/26/post-data-de-horacio-alvarez-hernandez/</link>
		<comments>http://ever-enen18.blog.com/2008/08/26/post-data-de-horacio-alvarez-hernandez/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 Aug 2008 17:25:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Nota]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[<strong>Acabada la relación, en cuartetas, de fallecidos en Santa Clara de Avedillo (Zamora) por parte de Horacio Álvarez Hernández, cae en la cuenta de que hay unos pocos personajes que la memoria no ha recordado y dolido remedia su falta recordándolos en prosa con essta post data:</strong><br />
<br />
"Al terminar el anterior relato, forzando un poco más la memoria, observo que se me han quedado en el tintero unas personas de las que yo contaba y como no quiero hacer distición, pues para mi fueron todas iguales, aunque sea en prosa, quiero dedicarles un recuerdo:<br />
Empiezo por los hermanos Pedro y Antonio, hijos de Baltasar y Nieves; Angélica, esposa primera de Paco el de David; la señora Celerina; el tío Roque el cojo y su mujer Emilia, la Salvadora; Ascensión, 'La Quequesa' y dos hermanas, una se llamaba Inocencia y de la otra no me acuerdo; Clemntín; la señora Leonora, madre de Felipe y Domingo; la esposa de éste, Dora; Teresa la de Filiberto, que, por cierto, fue mi madrina; el tío Nicasio y su esposa; mi buen amigo y compañero de trabajo durante algún tiempo, Miguel 'Chinito'; Miguel 'El Juaneto' hijo, excelente persona y gran profesional; una señora que me ha dolido olvidarla pues fue compañera mía en el trabajo siendo yo casí niño, Pepa, esposa de Ángel 'El Modorro', juro que tengo de ella grandes recuerdos ya que me quitó más de un golpereferente al trabajo en casa de Esteban, 'El Comerciante', para ella mi más sincero recuerdo; también para su hijo Miguel Ángel, lo conocí poco tiempo pero suficiente para comprobar que era un gran chaval; la señora Vicenta, esposa de Vicente el alguacil; la señora Adelaida, el ama del cura; Pedro 'El Mingo'; el célebre Pepe 'Matilde'; y por último, ahora si que no recuerdo a nadie más, Antonio 'El Capitolino', un hombre a quien siempre tuve un gran aprecio, fui con él a Madrid en el año 1942, teniendo yo 12 años, y con él lo pasé estupendo."<br />
<br />
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><strong>Acabada la relación, en cuartetas, de fallecidos en Santa Clara de Avedillo (Zamora) por parte de Horacio Álvarez Hernández, cae en la cuenta de que hay unos pocos personajes que la memoria no ha recordado y dolido remedia su falta recordándolos en prosa con essta post data:</strong></p>
<p>&#8220;Al terminar el anterior relato, forzando un poco más la memoria, observo que se me han quedado en el tintero unas personas de las que yo contaba y como no quiero hacer distición, pues para mi fueron todas iguales, aunque sea en prosa, quiero dedicarles un recuerdo:<br />
Empiezo por los hermanos Pedro y Antonio, hijos de Baltasar y Nieves; Angélica, esposa primera de Paco el de David; la señora Celerina; el tío Roque el cojo y su mujer Emilia, la Salvadora; Ascensión, &#8216;La Quequesa&#8217; y dos hermanas, una se llamaba Inocencia y de la otra no me acuerdo; Clemntín; la señora Leonora, madre de Felipe y Domingo; la esposa de éste, Dora; Teresa la de Filiberto, que, por cierto, fue mi madrina; el tío Nicasio y su esposa; mi buen amigo y compañero de trabajo durante algún tiempo, Miguel &#8216;Chinito&#8217;; Miguel &#8216;El Juaneto&#8217; hijo, excelente persona y gran profesional; una señora que me ha dolido olvidarla pues fue compañera mía en el trabajo siendo yo casí niño, Pepa, esposa de Ángel &#8216;El Modorro&#8217;, juro que tengo de ella grandes recuerdos ya que me quitó más de un golpereferente al trabajo en casa de Esteban, &#8216;El Comerciante&#8217;, para ella mi más sincero recuerdo; también para su hijo Miguel Ángel, lo conocí poco tiempo pero suficiente para comprobar que era un gran chaval; la señora Vicenta, esposa de Vicente el alguacil; la señora Adelaida, el ama del cura; Pedro &#8216;El Mingo&#8217;; el célebre Pepe &#8216;Matilde&#8217;; y por último, ahora si que no recuerdo a nadie más, Antonio &#8216;El Capitolino&#8217;, un hombre a quien siempre tuve un gran aprecio, fui con él a Madrid en el año 1942, teniendo yo 12 años, y con él lo pasé estupendo.&#8221;</p>
</div>
<div></div>
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		</item>
		<item>
		<title>Santa Clara de Avedillo (Zamora) en el corazón de Horacio Álvarez Hernández</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2008/08/22/santa-clara-de-avedillo-zamora-en-el-corazon-de-horacio-alvarez-hernandez/</link>
		<comments>http://ever-enen18.blog.com/2008/08/22/santa-clara-de-avedillo-zamora-en-el-corazon-de-horacio-alvarez-hernandez/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 22 Aug 2008 15:29:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Poema]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[Horacio Álvarez Hernández tuvo que emigrar de su tierra huyendo del hambre que atenazaba a muchos jornaleros en la llamada postguerra de esa guerra que vivió España entre los años 1936 y 1939. Tardó años en volver, pero siempre anidó el amor por la tierra que lo viera nacer en su corazón de poeta.<br />
Cuando por fin pudo volver lanzó una mirada al entorno y con dolorosa pero cordial remembranza anotó los rostros desaparecidos yendo calle por calle, barrio por barrio y casa por casa. Su cerebro funcionó perfectamente. Y escribió unas cuartetas.<br />
<br />
A esta rememoración Horacio Álvarez Hernández la rotuló así: 'Recuerdo de las personas fallecidas en Avedillo desde los años 40 hasta el 2001'. Comenzamos las cuartetas:<br />
<br />
"Desde que yo fui chiquillo<br />
tanta gente conocí<br />
en mi pueblo, en Avedillo,<br />
que quiero dejar aquí<br />
<br />
constancia de aquellas gentes<br />
que recuerdo con cariñño<br />
y que cuando yo era niño<br />
ellos estaban presentes.<br />
<br />
Calle a calle, barrio a barrio<br />
el pueblo recorreré,<br />
y en ellas recordaré<br />
a todo aquel vecindario.<br />
<br />
Por mi calle empezar quiero,<br />
mis vecinos más cercanos,<br />
familia Pérez Herrero<br />
a quien quise como hermanos.<br />
<br />
Señor Sixto, Heraclio, Antonia,<br />
ya siete vieron el fion,<br />
siempre tengo en la meoria<br />
a mi amigo Serafín.<br />
<br />
Alejandro y Agustina<br />
de mi padre eran parientes,<br />
Consolación, madre y tía<br />
del genial Manolo el 'Tente'.<br />
<br />
La señora Vicentina,<br />
Madre de José el 'Cenizo',<br />
también la tía Celestina<br />
y su marido, el tío 'Rizos'.<br />
<br />
Otros que por santo y seña<br />
un grato recuerdo guardo:<br />
Ysabel y Amancio Peña,<br />
también el señor Ricardo.<br />
<br />
Con su cuñada y su esposa<br />
fue gente con privilegio,<br />
eran los padres de Sergio...<br />
no me acuerdo de otra cosa.<br />
<br />
También quiero recordar<br />
a otra rfamilia famosa,<br />
cual fuel el señor Baltasar<br />
y Nieves que era su esposa.<br />
<br />
En esta casa vivió<br />
y de la misma familia,<br />
don Emilio y Rosalia;<br />
él, del pueblo fue doctor.<br />
<br />
Dejo atrás a una niñina<br />
que tuvo por nombre Elo;<br />
perdón Manolo, Agustina:<br />
que Dios la tenga en el cielo.<br />
<br />
Ya metido en esta guisa<br />
recuerdo con gran respeto,<br />
al señor Manolo Prieto<br />
y la señora Eloisa.<br />
<br />
En esta calle adalid,<br />
¡cuántas picias nos hacía!,<br />
el famoso tío David<br />
y la señora María.<br />
*<br />
De todos es bien notorio<br />
que en el Salón (sic), a la vez,<br />
vivió su hijo Rubén<br />
y el estupendo Gregorio.<br />
<br />
Dando la vuelta a la esquina<br />
un hombre que fue un encanto,<br />
me refiero a mi tío Fausto;<br />
y su esposa, mi tía Sabina.<br />
<br />
Solo queda en ese corro<br />
y también en esa mano,<br />
el señor José el 'Caitano'<br />
y su gran mujer: Socorro.<br />
<br />
En esta calle que, ahora,<br />
llaman La Calzada y tal,<br />
-antes era el Arenal-<br />
vivió doña Telesfora.<br />
<br />
Fueron años de esplendor,<br />
cerca había otros vecinos,<br />
doña Eulalia y Constantino<br />
los padres de Salvador.<br />
<br />
A estos se le conocía<br />
-si su familia le excusa-<br />
por apodo 'Los Tarusas';<br />
muy cerca la barbería.<br />
<br />
Y luego, en la otra manzana,<br />
recuerdo, vivía allí,<br />
la familia Tamarit:<br />
don Eulogio y doña Adriana,<br />
<br />
señor Serafín, Elena,<br />
'Patatero', Estefanía,<br />
la madre de éste, Crescencia<br />
y la otra tía mía.<br />
<br />
El tío Dimas, ¡qué paisano!,<br />
-lo admiraba el pueblo entero-,<br />
con Vicente Zamorano...<br />
¡qué risa en el mentidero!<br />
<br />
En esa calle tan larga,<br />
-es la mayor de Avedillo-<br />
vivió Manuel Fresnadillo<br />
y su señora Genara.<br />
<br />
El tío Alfredo, 'El Juaneto'<br />
y también en ese corro,<br />
el tío Manuel 'El Modorro'<br />
y mi tío Feliberto.<br />
<br />
'Los Chinitos'... ¡qué pasión!<br />
¡Dios Santo, cuánta gente!<br />
señora Águeda, Clemente,<br />
la señora Concepción...<br />
<br />
Queda poco de este barrio:<br />
vivió Clemencia, Eliseo,<br />
don Ignacio, el secretario,<br />
enfrente de los cabreros.<br />
<br />
Perdón por esta expresión,<br />
cosas de rima, ¿me explico?<br />
Dionisio, Visitación... &#160;<br />
y los padres de Federico.<br />
<br />
La calle, ya por los pelos,<br />
se acaba, mal que me cuadre;<br />
en ella nació mi padre<br />
y mis difuntos abuelos.<br />
<br />
Sus nombres recuerdo ahora<br />
que yo muy bien me los sé:<br />
mi abuela se llamó Aurora<br />
y el abuelo era José.<br />
<br />
*<br />
<br />
La última casa, sin truco,<br />
sus nombres, se me olvidaron;<br />
solo sé que aquí moraron<br />
los padres de Ángel 'Filuco'.<br />
<br />
Y en esa calle bendita,<br />
que lo sepa el mundo entero,<br />
al final está la Ermita<br />
del Cristo del Humilladero.<br />
<br />
Llego al Caño (sic), entro en él,<br />
a ver si con nuevos bríos...<br />
casa los 'Anamaríos',<br />
la familia de Gabriel.<br />
<br />
Sus padres y sus abuelos,<br />
que se fueron de este mundo,<br />
media docena eran de ellos<br />
con Ángela y Segismundo.<br />
<br />
Por esta calle tan bruja,<br />
había que andar con zancos;<br />
la familia de 'Los Mancos'<br />
ytambién la del 'Granuja'.<br />
<br />
Leovigildo, el señor Ramos<br />
y en la otra casa vecina,<br />
vivó 'El Mosco' y Florentina,<br />
hoy yo y mi esposa habitamos.<br />
<br />
Y donde vive Isabel<br />
antes vivió otra familia,<br />
ella se llamaba Emilia...<br />
no recuerdo el nombre de él.<br />
<br />
Luego había un portalón<br />
con unos enormes poyos,<br />
allí vivieron 'Los Joyos'<br />
y luego Ismael Bailón.<br />
<br />
En la casa de la esquina<br />
-esto lo tengo muy claro-<br />
vivía el señor Genaro<br />
y la señora Justina.<br />
<br />
Eran padres de Teresa<br />
a quien le faltó un hijo,<br />
más abajo vivió Pepa<br />
la madre del Ignacito.<br />
<br />
También los padres de Sera,<br />
de Dorín, Rosalina, Ancita...<br />
José, Teresa la 'Estanquera',<br />
Manuela y Juan 'El Pinticas'.<br />
<br />
Nicéforo, más abajo<br />
-el marido de Virginia-<br />
Francisco y Capitolina<br />
y el señor Gerardo 'El Gacho'.<br />
<br />
Aquí me quedo pensando<br />
de uno que se llamó Arturo...<br />
Esto lo tengo algo oscuro...<br />
No así al tío Alfredo 'El Parrando'.<br />
<br />
Subo al Teso (sic), ¡qué secuela<br />
me dejó este barrio a mi!<br />
porque, aquí, don Agustín,<br />
fue mi maestro de escuela.<br />
<br />
También aquí, en esta plaza,<br />
un grato recuerdo guardo,<br />
de aquel señor Eduardo<br />
del clan de 'Los Calabazas'.<br />
<br />
Y por aquí, alrededor,<br />
no sé si quedan resquicios<br />
de los del 'Esquilador',<br />
luego Fabián, Afrodisio...<br />
<br />
&#160;*<br />
<br />
Avelina, Macario, Filomena,<br />
y también en ese corro,<br />
el señor Domingo 'El Mono',<br />
su esposa y su hija Magdalena.<br />
<br />
Y al final de la manzana<br />
del Teso, en la misma esquina,<br />
vivía, con su sobrina,<br />
la tía Beatriz, 'La Merchana'.<br />
<br />
Subiendo más hacía el "atrio" (sic)<br />
una señora muy fina,<br />
se llamaba Ludivina,<br />
con su tío Juan.... 'Botabajo'.<br />
<br />
En frente, el tío Secundino,<br />
donde vive ahora Delfín;<br />
en esta casa vio el fin<br />
un gran poeta: Faustino.<br />
<br />
Un poeta de alto vuelo<br />
que, con todas ilusiones,<br />
hizo muchas "relaciones" (sic)<br />
a los mozos de este pueblo.<br />
<br />
Y el pueblo llevó un mazazo<br />
en aquel infausto día,<br />
al saber que se moría<br />
el gran Esteban 'Mozazo'.<br />
<br />
Más allá don Agustín<br />
y siguiendo ese camino<br />
la familia 'Atilanin';<br />
cerca, la tía Patrocinio.<br />
<br />
Y a la Victoria me acer co<br />
siguiendo más adelante,<br />
don Teodoro 'El Comerciante',<br />
Ana María y Lorenzo.<br />
<br />
En la otra casa cercana,<br />
que era un comercio, vivía<br />
don Tirso y Anatolía<br />
y Francisca, la otra hermana.<br />
<br />
Ahora, la vuelta engarza,<br />
y en mi recuerdo perdura,<br />
mi tía Eugenia 'La Zarza',<br />
su esposo y don Paco el cura.<br />
<br />
Llego al atrio, en esta zona<br />
me acuerdo muy malamente<br />
de Prudencia y de Ramona<br />
¡Qué mayor era esta gente!<br />
<br />
También el tío 'Calabaza'<br />
vivía aquí, justo al lado;<br />
y donde vive ahora Amparo,<br />
la familia Regalado.<br />
<br />
Y aquí termina el recuento<br />
de esta calle, y, a la vera<br />
Román, Teresa, Mamerto...<br />
y Encarnación 'La Piñonera'.<br />
<br />
Entro en la plaza, en la cual,<br />
otro comercio existía,<br />
fue de doña Rosalía<br />
y don Antonio Leal.<br />
<br />
Y en la otra, mucho antes,<br />
y de la misma familia,<br />
vivieron 'Los Comerciantes',<br />
¡eso fue una dinastía!<br />
<br />
Don Félix, Constanza, Esteban,<br />
doña Carlina, don Enrique...<br />
estos dos últimos eran<br />
los padres de don Felipe.<br />
<br />
*<br />
<br />
A este un recuerdo especial;<br />
olvidarlo no consigo,<br />
era mi mejor amigo...<br />
el amigo más leal.<br />
<br />
Enfrente también vio el fin<br />
otro poeta con casta:<br />
fue padre, Manuel 'El Zarza',<br />
de Moisés y Manolín.<br />
<br />
Y siguiendo la otra mano<br />
y otro clan que yo aprecié<br />
y que nunca olvidaré:<br />
el clan de 'Los Zamoranos'.<br />
<br />
Esteban, Miguel, Vicente,<br />
Pepa, la buena María,<br />
los abuelos... ¡cuánta gente<br />
en esta casa vivía!<br />
<br />
Los recuerdo con cariño,<br />
porque creo estar seguro,<br />
que aquí gané el primer duro<br />
cuando yo era casi niño.<br />
<br />
Y donde vive Genaro<br />
recuerdo con añoranza<br />
a Evilasio, buen paisano,<br />
el marido de Constanza.<br />
<br />
Y pasando el Consistorio (sic)<br />
otra muy requetefina,<br />
se se nombraba Cesarina<br />
y su padre el tío Eliodoro.<br />
<br />
En la otra casa de enfrente<br />
vivió pasando penurias,<br />
otro señor excelente:<br />
Colino, murió en Asturias.<br />
<br />
Este hombre fue jornalero<br />
de otro que al fin dio pena:<br />
Jeremías 'El Herrero'<br />
marido de Filomena.<br />
<br />
Ya camino del Corrucho (sic)<br />
-de Felipe es hoy la casa-<br />
vivió mi abuela Tomasa<br />
a la que yo quise mucho.<br />
<br />
Luego había otra paisana<br />
fina como un esqueleto:<br />
Josefa 'La Valeriana'<br />
vivía frente a 'Los Letos'.<br />
<br />
'Los Letos'... (sic) familia atenta;<br />
en esta casa, señores,<br />
conocí a la tía Nolverta,<br />
a Leto, Anselmo y a Flores.<br />
<br />
Las últimas que moraron:<br />
Agustina, Alfonsa, estas<br />
que por fin las apodaron<br />
con el nombre de 'Las Grecas'.<br />
<br />
Más allá ótra dinastía<br />
muy larga en el tiempo aquel:<br />
él se llamaba Miguel<br />
y su esposa Sofía.<br />
<br />
Guadalupe, que soltera<br />
se quedó... (sic) Y otra cosa:<br />
también vivió Aurelio y Rosa<br />
en aquella misma acera.<br />
<br />
La esposa del señor Juan,<br />
que Blásida se llamaba,<br />
el tío 'Crespo' allí moraba<br />
su padre y jefe del clan.<br />
<br />
*<br />
<br />
En la esquina un hombre entero<br />
que en su oficio era muy fino:<br />
señor Emilio 'El Herrero'<br />
y su hijo Constantino.<br />
<br />
Luego queda el tío Rodrigo<br />
y Miguel y Baltasara<br />
y quien yo nunca olvidara,<br />
a Jesús, que fue mi amigo.<br />
<br />
La tía, al dar la vuelta,<br />
su esposo, su hijo Enedino<br />
y, dando un rodeo al camino,<br />
Eloisa y Perfecta.<br />
<br />
En el mismo callejón<br />
un matrimonio divino<br />
compuesto por Asunción<br />
y Teodoro 'El Vitorino'.<br />
<br />
Me voy a una callejita,<br />
si ustedes me dan permiso,;<br />
allí, con mi tío Narciso,<br />
vivieron Basilia y Rita.<br />
<br />
Aquí también vio su fin,<br />
y en otro mundo reposa,<br />
otro pariente, Joaquín,<br />
el marido de Piadosa.<br />
<br />
Bajo la calle, sin prisa,<br />
dando la vuelta a la esquina,<br />
marido y padres de Luisa,<br />
luego Clotilde y Regina.<br />
<br />
Y se acabó la manzana;<br />
al otro lado del camino,<br />
con los padres de Atilana,<br />
vivió su esposo Faustino.<br />
<br />
Falta medio pueblo entero;<br />
el arroyo paso aprisa,<br />
hacia la calle El Piñero;<br />
antes Jaime y María Luisa.<br />
<br />
En esta calle, en la esquina,<br />
antes de llegar al fin,<br />
moró la tía Petronila,<br />
luego Eudosia y Benjamín,<br />
<br />
padres de mi tía Piedad;<br />
y más abajo vivieron<br />
el tío Ángel 'El Ternero'<br />
y la tía Felicidad.<br />
<br />
Calle abajo el tío Gabriel,<br />
-por el nublao (sic), fue una eficacia-<br />
al lado la tía Bonifacia<br />
moró con su nieta Ester.<br />
<br />
La picota es el destino;<br />
la casa de Ángel, ahora,<br />
antes era de Faustino<br />
y su mujer Isidora.<br />
<br />
Y camino de la fuente<br />
me dirijo sin problemas;<br />
era del tío Roque 'Ledesma'<br />
la casa que, hoy, es de 'Resti'.<br />
<br />
Perdona 'Resti' el agravio<br />
-esto es cosa de la rima-<br />
más allá, en la otra esquina,<br />
vivía el señor Octavio.<br />
<br />
Ahora estoy remembrando,<br />
de un comercio que aquí había,<br />
en el cual también vivían,<br />
Pepa, María y Leandro.<br />
<br />
*<br />
<br />
En esta casa moraron,<br />
y ya con esto termino,<br />
vecinos que un día fueron<br />
abuelos de Vitorino.<br />
<br />
En la Cumbre (sic) ya me meto,<br />
en la primera manzana<br />
vivía el tío 'Regoleto'<br />
con... (sic) otra mujer, su hermana.<br />
<br />
Antes era un callejón<br />
-Federico hizo otra casa-<br />
en esta vivió su esposa<br />
y la familia Bailón.<br />
<br />
Después de Paco Magín,<br />
¡madre mía qué desastre!<br />
residió la familia 'Sastre',<br />
y la del tío 'Pascualín'.<br />
<br />
En la que, hoy, es de mi hermano,<br />
recordará el pueblo entero,<br />
vivieron los carpinteros,<br />
y su hijo Domiciano.<br />
<br />
Donde ahora es el garaje<br />
-perdón si temgo una errata-<br />
recuerdo de un personaje<br />
que apodaban el 'Tío Patas'.<br />
<br />
A la otra acera giro,<br />
porque no quiero pasar,<br />
sin llegar a recordar,<br />
al bueno de Casimiro.<br />
<br />
Y lo sabe el pueblo entero<br />
que era un poeta ocurrente;<br />
al padre llamó la gente<br />
'Tío Félix el Molinero'.<br />
<br />
Otros que tampoco están<br />
-una famila hacendosa-<br />
el tío Ambrosio, el Sacristán,<br />
sus dos hijas y su esposa.<br />
<br />
Donde mora Salustiano,<br />
que es la última parcela,<br />
vivió el señor Paablo,<br />
y su esposa Micaela.<br />
<br />
Era yo muy chiquitito,<br />
pero algún recuerdo guardo,<br />
de un bar, el del tío Nivardo,<br />
y luego, 'Los Manojitos'.<br />
<br />
'Manojitos'... ¡vaya clan!<br />
-en el pueblo fue notorio-<br />
son ocho los que no están<br />
con la hija y madre de Antonio.<br />
<br />
Mas allá el señor Leonardo,<br />
el tío Majín (sic) y Pastora,<br />
el tío Miguel 'El Salgado'<br />
y Adulina su señora.<br />
<br />
En la última un inciso,<br />
les diré por qué razón:<br />
yo quise a mi tío Narciso<br />
con todo mi corazón.<br />
<br />
Desde aquí al trinquete (*) llego,<br />
y al vecino más cercano,<br />
desde la era el tío Diego,<br />
era el tío Maximiliano.<br />
<br />
¡Miento!, que en la misma acera,<br />
aunque si de esta familia,<br />
Remedios y Rosalía;<br />
luego, la tía Baldomera.<br />
<br />
*<br />
<br />
En esta casa vecina,<br />
de este barrio tan famoso,<br />
residió la tía Fermina<br />
y Félix 'El Poteroso'.<br />
<br />
La calle ya toca al fin,<br />
un buen hombre allí vivía:<br />
el competente Fermín,<br />
con el bar y panadería.<br />
<br />
Aun muchos recordarán<br />
que, a Fermín, llamaban Foro<br />
por su padre Telesforo;<br />
también me acuerdo de Adrián.<br />
<br />
Y doy la vuelta al revés,<br />
pasando a la otra esquina,<br />
donde moraba Agustina<br />
y Manuel 'El Leganés'.<br />
<br />
El teso dejo por fin,<br />
y a la calle que ahora llego,<br />
vivió el señor Agustín,<br />
su esposa y, enfrente, Diego.<br />
<br />
Don Claudio, doña Balbina,<br />
y pasando a la otra acera,<br />
Porfirio y 'La Potajera'<br />
y Mercedes, su vecina.<br />
<br />
Enfrente un portal austero<br />
y una familia muy grata:<br />
el tío Manuel 'Zapatero'<br />
y la señora Donata.<br />
<br />
Ya pocco me va quedando,<br />
mas no dejo de la mano,<br />
Felicísima y Cipriano,<br />
sus hijos Paco y Bernardo.<br />
<br />
Y aquí, detrás del 'Lagar' (sic),<br />
otro matrimonio había,<br />
sin duda el señor Germán,<br />
el marido de Balbina.<br />
<br />
¡Calle La Puebla! Y aquí<br />
un caso curioso cito,<br />
¿sabén donde yo nací?...<br />
donde vivió el tío 'Gallito'.<br />
<br />
Y donde el bar 'Los Amigos',<br />
salvo que tenga una errata,<br />
moraron unos vecinos,<br />
de apodo 'Los Zaparratas'.<br />
<br />
De ti, Ignacio, era abuelos<br />
-perdóname la expresión<br />
pues no es mala mi intención-<br />
¡Dios los tenga en el cielo!<br />
<br />
Me paso a la otra manzana,<br />
y conoce el pueblo entero,<br />
aquí habitó Robustiana<br />
y el tío Fernando, 'Torero'.<br />
<br />
Allí, muy cerca de éste,<br />
otro matrimonio, aquel,<br />
eran los padres de 'Resti';<br />
también su hermano, Fidel.<br />
<br />
Recuerdo con gran candor<br />
-pues creo era gente sana-<br />
como fue el tío Nicanor<br />
y la tía Maximiliana.<br />
<br />
Otras gentes que eran sanas,<br />
porque no cabe otra cosa,<br />
el señor Dionisio Llamas,<br />
su mujer y su hija Rosa.<br />
<br />
*<br />
<br />
También aquí dejó lastre,<br />
y unos recuerdos amargos,<br />
a su familia, Milagros,<br />
la esposa de Emilio 'El Sastre'.<br />
<br />
Enfrente, en la otra manzana<br />
-muy poca gente conoce-<br />
murió la tía Veridiana,<br />
que fue la madre de Conce.<br />
<br />
Debo de hacer un espacio,<br />
para también recordarlo:<br />
la familia de Dalmacio,<br />
su esposa, Antonio y Gonzalo.<br />
<br />
El pueblo ya he recorrido,<br />
alguien se me habrá olvidado,<br />
por ello perdones pido,<br />
al no ser intencionado.<br />
<br />
A sus familiares digo,<br />
que de todo corazón,<br />
a todo el pueblo le pido,<br />
por ellos, una oración.<br />
<br />
Y al que tenga la osadía<br />
de leer este relato,<br />
rememore que algún día<br />
constará en este reparto.<br />
<br />
Bien sabe Dios que quisiera,<br />
cuando algún tiempo pase,<br />
hubiera quien se acordase<br />
y aquí mi nombre incluyera.<br />
<br />
Que, aunque parezca mentira,<br />
el tiempo se irá pasando,<br />
y alguien se estará acordando<br />
de quien, hoy, tenemos vida.<br />
<br />
Nos debemos acordar<br />
que esta vida es transitoria;<br />
y para ir a la Gloria (sic)<br />
la tenemos que ganar.<br />
<br />
Y no quiero más cansar<br />
con este vano estribillo;<br />
pido al pueblo de Avedillo<br />
que me sepa perdonar.<br />
<br />
Horacio Álvarez Hernández<br />
Año 2001, Gijón,<br />
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Horacio Álvarez Hernández tuvo que emigrar de su tierra huyendo del hambre que atenazaba a muchos jornaleros en la llamada postguerra de esa guerra que vivió España entre los años 1936 y 1939. Tardó años en volver, pero siempre anidó el amor por la tierra que lo viera nacer en su corazón de poeta.<br />
Cuando por fin pudo volver lanzó una mirada al entorno y con dolorosa pero cordial remembranza anotó los rostros desaparecidos yendo calle por calle, barrio por barrio y casa por casa. Su cerebro funcionó perfectamente. Y escribió unas cuartetas.</p>
<p>A esta rememoración Horacio Álvarez Hernández la rotuló así: &#8216;Recuerdo de las personas fallecidas en Avedillo desde los años 40 hasta el 2001&#8242;. Comenzamos las cuartetas:</p>
<p>&#8220;Desde que yo fui chiquillo<br />
tanta gente conocí<br />
en mi pueblo, en Avedillo,<br />
que quiero dejar aquí</p>
<p>constancia de aquellas gentes<br />
que recuerdo con cariñño<br />
y que cuando yo era niño<br />
ellos estaban presentes.</p>
<p>Calle a calle, barrio a barrio<br />
el pueblo recorreré,<br />
y en ellas recordaré<br />
a todo aquel vecindario.</p>
<p>Por mi calle empezar quiero,<br />
mis vecinos más cercanos,<br />
familia Pérez Herrero<br />
a quien quise como hermanos.</p>
<p>Señor Sixto, Heraclio, Antonia,<br />
ya siete vieron el fion,<br />
siempre tengo en la meoria<br />
a mi amigo Serafín.</p>
<p>Alejandro y Agustina<br />
de mi padre eran parientes,<br />
Consolación, madre y tía<br />
del genial Manolo el &#8216;Tente&#8217;.</p>
<p>La señora Vicentina,<br />
Madre de José el &#8216;Cenizo&#8217;,<br />
también la tía Celestina<br />
y su marido, el tío &#8216;Rizos&#8217;.</p>
<p>Otros que por santo y seña<br />
un grato recuerdo guardo:<br />
Ysabel y Amancio Peña,<br />
también el señor Ricardo.</p>
<p>Con su cuñada y su esposa<br />
fue gente con privilegio,<br />
eran los padres de Sergio&#8230;<br />
no me acuerdo de otra cosa.</p>
<p>También quiero recordar<br />
a otra rfamilia famosa,<br />
cual fuel el señor Baltasar<br />
y Nieves que era su esposa.</p>
<p>En esta casa vivió<br />
y de la misma familia,<br />
don Emilio y Rosalia;<br />
él, del pueblo fue doctor.</p>
<p>Dejo atrás a una niñina<br />
que tuvo por nombre Elo;<br />
perdón Manolo, Agustina:<br />
que Dios la tenga en el cielo.</p>
<p>Ya metido en esta guisa<br />
recuerdo con gran respeto,<br />
al señor Manolo Prieto<br />
y la señora Eloisa.</p>
<p>En esta calle adalid,<br />
¡cuántas picias nos hacía!,<br />
el famoso tío David<br />
y la señora María.<br />
*<br />
De todos es bien notorio<br />
que en el Salón (sic), a la vez,<br />
vivió su hijo Rubén<br />
y el estupendo Gregorio.</p>
<p>Dando la vuelta a la esquina<br />
un hombre que fue un encanto,<br />
me refiero a mi tío Fausto;<br />
y su esposa, mi tía Sabina.</p>
<p>Solo queda en ese corro<br />
y también en esa mano,<br />
el señor José el &#8216;Caitano&#8217;<br />
y su gran mujer: Socorro.</p>
<p>En esta calle que, ahora,<br />
llaman La Calzada y tal,<br />
-antes era el Arenal-<br />
vivió doña Telesfora.</p>
<p>Fueron años de esplendor,<br />
cerca había otros vecinos,<br />
doña Eulalia y Constantino<br />
los padres de Salvador.</p>
<p>A estos se le conocía<br />
-si su familia le excusa-<br />
por apodo &#8216;Los Tarusas&#8217;;<br />
muy cerca la barbería.</p>
<p>Y luego, en la otra manzana,<br />
recuerdo, vivía allí,<br />
la familia Tamarit:<br />
don Eulogio y doña Adriana,</p>
<p>señor Serafín, Elena,<br />
&#8216;Patatero&#8217;, Estefanía,<br />
la madre de éste, Crescencia<br />
y la otra tía mía.</p>
<p>El tío Dimas, ¡qué paisano!,<br />
-lo admiraba el pueblo entero-,<br />
con Vicente Zamorano&#8230;<br />
¡qué risa en el mentidero!</p>
<p>En esa calle tan larga,<br />
-es la mayor de Avedillo-<br />
vivió Manuel Fresnadillo<br />
y su señora Genara.</p>
<p>El tío Alfredo, &#8216;El Juaneto&#8217;<br />
y también en ese corro,<br />
el tío Manuel &#8216;El Modorro&#8217;<br />
y mi tío Feliberto.</p>
<p>&#8216;Los Chinitos&#8217;&#8230; ¡qué pasión!<br />
¡Dios Santo, cuánta gente!<br />
señora Águeda, Clemente,<br />
la señora Concepción&#8230;</p>
<p>Queda poco de este barrio:<br />
vivió Clemencia, Eliseo,<br />
don Ignacio, el secretario,<br />
enfrente de los cabreros.</p>
<p>Perdón por esta expresión,<br />
cosas de rima, ¿me explico?<br />
Dionisio, Visitación&#8230; &#160;<br />
y los padres de Federico.</p>
<p>La calle, ya por los pelos,<br />
se acaba, mal que me cuadre;<br />
en ella nació mi padre<br />
y mis difuntos abuelos.</p>
<p>Sus nombres recuerdo ahora<br />
que yo muy bien me los sé:<br />
mi abuela se llamó Aurora<br />
y el abuelo era José.</p>
<p>*</p>
<p>La última casa, sin truco,<br />
sus nombres, se me olvidaron;<br />
solo sé que aquí moraron<br />
los padres de Ángel &#8216;Filuco&#8217;.</p>
<p>Y en esa calle bendita,<br />
que lo sepa el mundo entero,<br />
al final está la Ermita<br />
del Cristo del Humilladero.</p>
<p>Llego al Caño (sic), entro en él,<br />
a ver si con nuevos bríos&#8230;<br />
casa los &#8216;Anamaríos&#8217;,<br />
la familia de Gabriel.</p>
<p>Sus padres y sus abuelos,<br />
que se fueron de este mundo,<br />
media docena eran de ellos<br />
con Ángela y Segismundo.</p>
<p>Por esta calle tan bruja,<br />
había que andar con zancos;<br />
la familia de &#8216;Los Mancos&#8217;<br />
ytambién la del &#8216;Granuja&#8217;.</p>
<p>Leovigildo, el señor Ramos<br />
y en la otra casa vecina,<br />
vivó &#8216;El Mosco&#8217; y Florentina,<br />
hoy yo y mi esposa habitamos.</p>
<p>Y donde vive Isabel<br />
antes vivió otra familia,<br />
ella se llamaba Emilia&#8230;<br />
no recuerdo el nombre de él.</p>
<p>Luego había un portalón<br />
con unos enormes poyos,<br />
allí vivieron &#8216;Los Joyos&#8217;<br />
y luego Ismael Bailón.</p>
<p>En la casa de la esquina<br />
-esto lo tengo muy claro-<br />
vivía el señor Genaro<br />
y la señora Justina.</p>
<p>Eran padres de Teresa<br />
a quien le faltó un hijo,<br />
más abajo vivió Pepa<br />
la madre del Ignacito.</p>
<p>También los padres de Sera,<br />
de Dorín, Rosalina, Ancita&#8230;<br />
José, Teresa la &#8216;Estanquera&#8217;,<br />
Manuela y Juan &#8216;El Pinticas&#8217;.</p>
<p>Nicéforo, más abajo<br />
-el marido de Virginia-<br />
Francisco y Capitolina<br />
y el señor Gerardo &#8216;El Gacho&#8217;.</p>
<p>Aquí me quedo pensando<br />
de uno que se llamó Arturo&#8230;<br />
Esto lo tengo algo oscuro&#8230;<br />
No así al tío Alfredo &#8216;El Parrando&#8217;.</p>
<p>Subo al Teso (sic), ¡qué secuela<br />
me dejó este barrio a mi!<br />
porque, aquí, don Agustín,<br />
fue mi maestro de escuela.</p>
<p>También aquí, en esta plaza,<br />
un grato recuerdo guardo,<br />
de aquel señor Eduardo<br />
del clan de &#8216;Los Calabazas&#8217;.</p>
<p>Y por aquí, alrededor,<br />
no sé si quedan resquicios<br />
de los del &#8216;Esquilador&#8217;,<br />
luego Fabián, Afrodisio&#8230;</p>
<p>&#160;*</p>
<p>Avelina, Macario, Filomena,<br />
y también en ese corro,<br />
el señor Domingo &#8216;El Mono&#8217;,<br />
su esposa y su hija Magdalena.</p>
<p>Y al final de la manzana<br />
del Teso, en la misma esquina,<br />
vivía, con su sobrina,<br />
la tía Beatriz, &#8216;La Merchana&#8217;.</p>
<p>Subiendo más hacía el &#8220;atrio&#8221; (sic)<br />
una señora muy fina,<br />
se llamaba Ludivina,<br />
con su tío Juan&#8230;. &#8216;Botabajo&#8217;.</p>
<p>En frente, el tío Secundino,<br />
donde vive ahora Delfín;<br />
en esta casa vio el fin<br />
un gran poeta: Faustino.</p>
<p>Un poeta de alto vuelo<br />
que, con todas ilusiones,<br />
hizo muchas &#8220;relaciones&#8221; (sic)<br />
a los mozos de este pueblo.</p>
<p>Y el pueblo llevó un mazazo<br />
en aquel infausto día,<br />
al saber que se moría<br />
el gran Esteban &#8216;Mozazo&#8217;.</p>
<p>Más allá don Agustín<br />
y siguiendo ese camino<br />
la familia &#8216;Atilanin&#8217;;<br />
cerca, la tía Patrocinio.</p>
<p>Y a la Victoria me acer co<br />
siguiendo más adelante,<br />
don Teodoro &#8216;El Comerciante&#8217;,<br />
Ana María y Lorenzo.</p>
<p>En la otra casa cercana,<br />
que era un comercio, vivía<br />
don Tirso y Anatolía<br />
y Francisca, la otra hermana.</p>
<p>Ahora, la vuelta engarza,<br />
y en mi recuerdo perdura,<br />
mi tía Eugenia &#8216;La Zarza&#8217;,<br />
su esposo y don Paco el cura.</p>
<p>Llego al atrio, en esta zona<br />
me acuerdo muy malamente<br />
de Prudencia y de Ramona<br />
¡Qué mayor era esta gente!</p>
<p>También el tío &#8216;Calabaza&#8217;<br />
vivía aquí, justo al lado;<br />
y donde vive ahora Amparo,<br />
la familia Regalado.</p>
<p>Y aquí termina el recuento<br />
de esta calle, y, a la vera<br />
Román, Teresa, Mamerto&#8230;<br />
y Encarnación &#8216;La Piñonera&#8217;.</p>
<p>Entro en la plaza, en la cual,<br />
otro comercio existía,<br />
fue de doña Rosalía<br />
y don Antonio Leal.</p>
<p>Y en la otra, mucho antes,<br />
y de la misma familia,<br />
vivieron &#8216;Los Comerciantes&#8217;,<br />
¡eso fue una dinastía!</p>
<p>Don Félix, Constanza, Esteban,<br />
doña Carlina, don Enrique&#8230;<br />
estos dos últimos eran<br />
los padres de don Felipe.</p>
<p>*</p>
<p>A este un recuerdo especial;<br />
olvidarlo no consigo,<br />
era mi mejor amigo&#8230;<br />
el amigo más leal.</p>
<p>Enfrente también vio el fin<br />
otro poeta con casta:<br />
fue padre, Manuel &#8216;El Zarza&#8217;,<br />
de Moisés y Manolín.</p>
<p>Y siguiendo la otra mano<br />
y otro clan que yo aprecié<br />
y que nunca olvidaré:<br />
el clan de &#8216;Los Zamoranos&#8217;.</p>
<p>Esteban, Miguel, Vicente,<br />
Pepa, la buena María,<br />
los abuelos&#8230; ¡cuánta gente<br />
en esta casa vivía!</p>
<p>Los recuerdo con cariño,<br />
porque creo estar seguro,<br />
que aquí gané el primer duro<br />
cuando yo era casi niño.</p>
<p>Y donde vive Genaro<br />
recuerdo con añoranza<br />
a Evilasio, buen paisano,<br />
el marido de Constanza.</p>
<p>Y pasando el Consistorio (sic)<br />
otra muy requetefina,<br />
se se nombraba Cesarina<br />
y su padre el tío Eliodoro.</p>
<p>En la otra casa de enfrente<br />
vivió pasando penurias,<br />
otro señor excelente:<br />
Colino, murió en Asturias.</p>
<p>Este hombre fue jornalero<br />
de otro que al fin dio pena:<br />
Jeremías &#8216;El Herrero&#8217;<br />
marido de Filomena.</p>
<p>Ya camino del Corrucho (sic)<br />
-de Felipe es hoy la casa-<br />
vivió mi abuela Tomasa<br />
a la que yo quise mucho.</p>
<p>Luego había otra paisana<br />
fina como un esqueleto:<br />
Josefa &#8216;La Valeriana&#8217;<br />
vivía frente a &#8216;Los Letos&#8217;.</p>
<p>&#8216;Los Letos&#8217;&#8230; (sic) familia atenta;<br />
en esta casa, señores,<br />
conocí a la tía Nolverta,<br />
a Leto, Anselmo y a Flores.</p>
<p>Las últimas que moraron:<br />
Agustina, Alfonsa, estas<br />
que por fin las apodaron<br />
con el nombre de &#8216;Las Grecas&#8217;.</p>
<p>Más allá ótra dinastía<br />
muy larga en el tiempo aquel:<br />
él se llamaba Miguel<br />
y su esposa Sofía.</p>
<p>Guadalupe, que soltera<br />
se quedó&#8230; (sic) Y otra cosa:<br />
también vivió Aurelio y Rosa<br />
en aquella misma acera.</p>
<p>La esposa del señor Juan,<br />
que Blásida se llamaba,<br />
el tío &#8216;Crespo&#8217; allí moraba<br />
su padre y jefe del clan.</p>
<p>*</p>
<p>En la esquina un hombre entero<br />
que en su oficio era muy fino:<br />
señor Emilio &#8216;El Herrero&#8217;<br />
y su hijo Constantino.</p>
<p>Luego queda el tío Rodrigo<br />
y Miguel y Baltasara<br />
y quien yo nunca olvidara,<br />
a Jesús, que fue mi amigo.</p>
<p>La tía, al dar la vuelta,<br />
su esposo, su hijo Enedino<br />
y, dando un rodeo al camino,<br />
Eloisa y Perfecta.</p>
<p>En el mismo callejón<br />
un matrimonio divino<br />
compuesto por Asunción<br />
y Teodoro &#8216;El Vitorino&#8217;.</p>
<p>Me voy a una callejita,<br />
si ustedes me dan permiso,;<br />
allí, con mi tío Narciso,<br />
vivieron Basilia y Rita.</p>
<p>Aquí también vio su fin,<br />
y en otro mundo reposa,<br />
otro pariente, Joaquín,<br />
el marido de Piadosa.</p>
<p>Bajo la calle, sin prisa,<br />
dando la vuelta a la esquina,<br />
marido y padres de Luisa,<br />
luego Clotilde y Regina.</p>
<p>Y se acabó la manzana;<br />
al otro lado del camino,<br />
con los padres de Atilana,<br />
vivió su esposo Faustino.</p>
<p>Falta medio pueblo entero;<br />
el arroyo paso aprisa,<br />
hacia la calle El Piñero;<br />
antes Jaime y María Luisa.</p>
<p>En esta calle, en la esquina,<br />
antes de llegar al fin,<br />
moró la tía Petronila,<br />
luego Eudosia y Benjamín,</p>
<p>padres de mi tía Piedad;<br />
y más abajo vivieron<br />
el tío Ángel &#8216;El Ternero&#8217;<br />
y la tía Felicidad.</p>
<p>Calle abajo el tío Gabriel,<br />
-por el nublao (sic), fue una eficacia-<br />
al lado la tía Bonifacia<br />
moró con su nieta Ester.</p>
<p>La picota es el destino;<br />
la casa de Ángel, ahora,<br />
antes era de Faustino<br />
y su mujer Isidora.</p>
<p>Y camino de la fuente<br />
me dirijo sin problemas;<br />
era del tío Roque &#8216;Ledesma&#8217;<br />
la casa que, hoy, es de &#8216;Resti&#8217;.</p>
<p>Perdona &#8216;Resti&#8217; el agravio<br />
-esto es cosa de la rima-<br />
más allá, en la otra esquina,<br />
vivía el señor Octavio.</p>
<p>Ahora estoy remembrando,<br />
de un comercio que aquí había,<br />
en el cual también vivían,<br />
Pepa, María y Leandro.</p>
<p>*</p>
<p>En esta casa moraron,<br />
y ya con esto termino,<br />
vecinos que un día fueron<br />
abuelos de Vitorino.</p>
<p>En la Cumbre (sic) ya me meto,<br />
en la primera manzana<br />
vivía el tío &#8216;Regoleto&#8217;<br />
con&#8230; (sic) otra mujer, su hermana.</p>
<p>Antes era un callejón<br />
-Federico hizo otra casa-<br />
en esta vivió su esposa<br />
y la familia Bailón.</p>
<p>Después de Paco Magín,<br />
¡madre mía qué desastre!<br />
residió la familia &#8216;Sastre&#8217;,<br />
y la del tío &#8216;Pascualín&#8217;.</p>
<p>En la que, hoy, es de mi hermano,<br />
recordará el pueblo entero,<br />
vivieron los carpinteros,<br />
y su hijo Domiciano.</p>
<p>Donde ahora es el garaje<br />
-perdón si temgo una errata-<br />
recuerdo de un personaje<br />
que apodaban el &#8216;Tío Patas&#8217;.</p>
<p>A la otra acera giro,<br />
porque no quiero pasar,<br />
sin llegar a recordar,<br />
al bueno de Casimiro.</p>
<p>Y lo sabe el pueblo entero<br />
que era un poeta ocurrente;<br />
al padre llamó la gente<br />
&#8216;Tío Félix el Molinero&#8217;.</p>
<p>Otros que tampoco están<br />
-una famila hacendosa-<br />
el tío Ambrosio, el Sacristán,<br />
sus dos hijas y su esposa.</p>
<p>Donde mora Salustiano,<br />
que es la última parcela,<br />
vivió el señor Paablo,<br />
y su esposa Micaela.</p>
<p>Era yo muy chiquitito,<br />
pero algún recuerdo guardo,<br />
de un bar, el del tío Nivardo,<br />
y luego, &#8216;Los Manojitos&#8217;.</p>
<p>&#8216;Manojitos&#8217;&#8230; ¡vaya clan!<br />
-en el pueblo fue notorio-<br />
son ocho los que no están<br />
con la hija y madre de Antonio.</p>
<p>Mas allá el señor Leonardo,<br />
el tío Majín (sic) y Pastora,<br />
el tío Miguel &#8216;El Salgado&#8217;<br />
y Adulina su señora.</p>
<p>En la última un inciso,<br />
les diré por qué razón:<br />
yo quise a mi tío Narciso<br />
con todo mi corazón.</p>
<p>Desde aquí al trinquete (*) llego,<br />
y al vecino más cercano,<br />
desde la era el tío Diego,<br />
era el tío Maximiliano.</p>
<p>¡Miento!, que en la misma acera,<br />
aunque si de esta familia,<br />
Remedios y Rosalía;<br />
luego, la tía Baldomera.</p>
<p>*</p>
<p>En esta casa vecina,<br />
de este barrio tan famoso,<br />
residió la tía Fermina<br />
y Félix &#8216;El Poteroso&#8217;.</p>
<p>La calle ya toca al fin,<br />
un buen hombre allí vivía:<br />
el competente Fermín,<br />
con el bar y panadería.</p>
<p>Aun muchos recordarán<br />
que, a Fermín, llamaban Foro<br />
por su padre Telesforo;<br />
también me acuerdo de Adrián.</p>
<p>Y doy la vuelta al revés,<br />
pasando a la otra esquina,<br />
donde moraba Agustina<br />
y Manuel &#8216;El Leganés&#8217;.</p>
<p>El teso dejo por fin,<br />
y a la calle que ahora llego,<br />
vivió el señor Agustín,<br />
su esposa y, enfrente, Diego.</p>
<p>Don Claudio, doña Balbina,<br />
y pasando a la otra acera,<br />
Porfirio y &#8216;La Potajera&#8217;<br />
y Mercedes, su vecina.</p>
<p>Enfrente un portal austero<br />
y una familia muy grata:<br />
el tío Manuel &#8216;Zapatero&#8217;<br />
y la señora Donata.</p>
<p>Ya pocco me va quedando,<br />
mas no dejo de la mano,<br />
Felicísima y Cipriano,<br />
sus hijos Paco y Bernardo.</p>
<p>Y aquí, detrás del &#8216;Lagar&#8217; (sic),<br />
otro matrimonio había,<br />
sin duda el señor Germán,<br />
el marido de Balbina.</p>
<p>¡Calle La Puebla! Y aquí<br />
un caso curioso cito,<br />
¿sabén donde yo nací?&#8230;<br />
donde vivió el tío &#8216;Gallito&#8217;.</p>
<p>Y donde el bar &#8216;Los Amigos&#8217;,<br />
salvo que tenga una errata,<br />
moraron unos vecinos,<br />
de apodo &#8216;Los Zaparratas&#8217;.</p>
<p>De ti, Ignacio, era abuelos<br />
-perdóname la expresión<br />
pues no es mala mi intención-<br />
¡Dios los tenga en el cielo!</p>
<p>Me paso a la otra manzana,<br />
y conoce el pueblo entero,<br />
aquí habitó Robustiana<br />
y el tío Fernando, &#8216;Torero&#8217;.</p>
<p>Allí, muy cerca de éste,<br />
otro matrimonio, aquel,<br />
eran los padres de &#8216;Resti&#8217;;<br />
también su hermano, Fidel.</p>
<p>Recuerdo con gran candor<br />
-pues creo era gente sana-<br />
como fue el tío Nicanor<br />
y la tía Maximiliana.</p>
<p>Otras gentes que eran sanas,<br />
porque no cabe otra cosa,<br />
el señor Dionisio Llamas,<br />
su mujer y su hija Rosa.</p>
<p>*</p>
<p>También aquí dejó lastre,<br />
y unos recuerdos amargos,<br />
a su familia, Milagros,<br />
la esposa de Emilio &#8216;El Sastre&#8217;.</p>
<p>Enfrente, en la otra manzana<br />
-muy poca gente conoce-<br />
murió la tía Veridiana,<br />
que fue la madre de Conce.</p>
<p>Debo de hacer un espacio,<br />
para también recordarlo:<br />
la familia de Dalmacio,<br />
su esposa, Antonio y Gonzalo.</p>
<p>El pueblo ya he recorrido,<br />
alguien se me habrá olvidado,<br />
por ello perdones pido,<br />
al no ser intencionado.</p>
<p>A sus familiares digo,<br />
que de todo corazón,<br />
a todo el pueblo le pido,<br />
por ellos, una oración.</p>
<p>Y al que tenga la osadía<br />
de leer este relato,<br />
rememore que algún día<br />
constará en este reparto.</p>
<p>Bien sabe Dios que quisiera,<br />
cuando algún tiempo pase,<br />
hubiera quien se acordase<br />
y aquí mi nombre incluyera.</p>
<p>Que, aunque parezca mentira,<br />
el tiempo se irá pasando,<br />
y alguien se estará acordando<br />
de quien, hoy, tenemos vida.</p>
<p>Nos debemos acordar<br />
que esta vida es transitoria;<br />
y para ir a la Gloria (sic)<br />
la tenemos que ganar.</p>
<p>Y no quiero más cansar<br />
con este vano estribillo;<br />
pido al pueblo de Avedillo<br />
que me sepa perdonar.</p>
<p>Horacio Álvarez Hernández<br />
Año 2001, Gijón,
</div>
<div></div>
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		</item>
		<item>
		<title>Este es Txomin Goñi Tirapu: un modelo que no gusta al poder monárquico</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2008/08/10/este-es-txomin-goni-tirapu-un-modelo-que-no-gusta-al-poder-monarquico/</link>
		<comments>http://ever-enen18.blog.com/2008/08/10/este-es-txomin-goni-tirapu-un-modelo-que-no-gusta-al-poder-monarquico/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 10 Aug 2008 16:52:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[denuncia]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[<h3><strong><em>Txomin Goñi Tirapu</em></strong></h3>
<img src="http://www.flogup.net/fotos/08/08/08/1153873.jpg" alt="Txomin Goñi Tirapu" class="img_p" /><br />
<table border="0" width="100%" cellpadding="0" cellspacing="0">
<tbody>
<tr>
<td>
<form name="form_permalink" id="form_permalink"></form>
</td>
<td align="center"><strong><a href="http://www.flogup.com/envio_email.php?f=1153873" class="links">Envía esta foto/vídeo por e-mail</a></strong> <strong><font class="color">&#124;</font></strong> <strong><font class="color">URL:</font> <input name="permalink" readonly="true" onfocus="javascript:document.form_permalink.permalink.focus();document.form_permalink.permalink.select();" style="font-size: 9px; width: 185px; color: #ffff00; font-family: Verdana,Arial,Helvetica,sans-serif; height: 13px; background-color: #ff0000; border: #ffff00 1px solid" /><br />
<br /></strong> <!--
                        <table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" style="border:1px dashed #FFFF00">
                                <tr>
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                                </tr>
                        </table>
                        --></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<br />
<table border="0" width="100%" cellpadding="0" cellspacing="0">
<tbody>
<tr>
<td width="20%" align="left"><font size="1">08/08/2008</font></td>
<td align="right"><font size="1">&#160;</font></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<br />
<table border="0" width="100%" cellpadding="0" cellspacing="0">
<tbody>
<tr>
<td align="left">&#160;</td>
</tr>
<tr>
<td align="left">"Cuando Don Quijote se vio en la campaña rasa, libre y desembarazado de los requiebros de Altisidora, le pareció que estaba en su centro... y volviéndose a Sancho, le dijo:<br />
-La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre: por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida: y por el contrario el cautiverio es el mayor mal que pude venir a los hombres."<br />
<br />
Miguel de Cervantes en Don Quijote de la Mancha, cap. LVIII-2ª parte<br />
__________<br />
<br />
<br />
Tratar o hablar de la libertad los que vivimos en el cautiverio, una buena parte de la sociedad, tal vez no sea lo más lógico, pero puede imbuirnos un cierto aliento alado.<br />
Lo estamos escribiendo después de ver el vídeo <a target="_blank" href="http://www.dailymotion.com/video/x301qu_proceso-a-txomin-goni-tirapu_news" class="links">http://www.dailymotion.com/video/x301qu_proceso-a-txom in-goni-tirapu_news</a><br />
que, por casualidad, hemos encontrado en este mundo llamado Internet. Trata de la represión que llevan a cabo en Llanes (Asturias) contra un luchador, de los que hay algunos ejemplos, cada vez más numerosos, en España, que se mueve en dirección de causas justas, ajenas a ganancias crematísticas. Se llama Txomin Goñi Tirapu, secretario de AVALL que es una asociación de gentes asturianas dispuestas a plantar cara al dinero enladrillado. En el vídeo se ve, claramente, como, ante tamaña injusticia, no hay un solo concejal que se indigne por el hecho de secuestrar, ante sus ojos, a un hombre hombre de la cabeza a los pies. Un hombre que, además, les demuestra con su resistencia que es, y quiere seguir siendo, libre y no sumisos cautivos como ellos.<br />
Hemos citado a Cervantes porque nos parecía apropiado al tratar de Domingo F. Goñi Tirapu, un tipo quijotesco en el más noble sentido de la palabra: honesto, honrado, firme, combativo... pues, como el mismo Quijote, ha batallado en múltiples luchas, leemos en su biografía <a target="_blank" href="http://www.lasasturias.org/asturwiki/index.php/Txomin_Go%C3%B1i" class="links">http://www.lasasturias.org/asturwiki/index.php/Txomin_ Go%C3%B1i</a> , pero que, a pesar de su angina de pecho, no se resigna a morir sin ton ni son, sino que sigue el consejo que Sancho le dio a Don Quijote y este no siguió: 'Hágame caso y no se deje morir así como así'. Goñi Tirapu lo sigue al pie de la letra: ¡Que se mueran los fascistas que lo secuestraron!<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
En la foto: Domingo Felix Goñi Tirapu<br />
<br />
<br />
<br /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
(omado de:&#160; <a href="http://www.flogup.com/talin/1153873">http://www.flogup.com/talin/1153873</a>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<h3><strong><em>Txomin Goñi Tirapu</em></strong></h3>
<p><img src="http://www.flogup.net/fotos/08/08/08/1153873.jpg" alt="Txomin Goñi Tirapu" class="img_p" /></p>
<table border="0" width="100%" cellpadding="0" cellspacing="0">
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<p></strong> <!--</p>
<table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" style="border:1px dashed #FFFF00">
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<p>                        &#8211;></td>
</tr>
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<p></p>
<table border="0" width="100%" cellpadding="0" cellspacing="0">
<tbody>
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<td width="20%" align="left"><font size="1">08/08/2008</font></td>
<td align="right"><font size="1">&#160;</font></td>
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<p></p>
<table border="0" width="100%" cellpadding="0" cellspacing="0">
<tbody>
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<td align="left">&#160;</td>
</tr>
<tr>
<td align="left">&#8220;Cuando Don Quijote se vio en la campaña rasa, libre y desembarazado de los requiebros de Altisidora, le pareció que estaba en su centro&#8230; y volviéndose a Sancho, le dijo:<br />
-La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre: por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida: y por el contrario el cautiverio es el mayor mal que pude venir a los hombres.&#8221;</p>
<p>Miguel de Cervantes en Don Quijote de la Mancha, cap. LVIII-2ª parte<br />
__________</p>
<p>
Tratar o hablar de la libertad los que vivimos en el cautiverio, una buena parte de la sociedad, tal vez no sea lo más lógico, pero puede imbuirnos un cierto aliento alado.<br />
Lo estamos escribiendo después de ver el vídeo <a target="_blank" href="http://www.dailymotion.com/video/x301qu_proceso-a-txomin-goni-tirapu_news" class="links">http://www.dailymotion.com/video/x301qu_proceso-a-txom in-goni-tirapu_news</a><br />
que, por casualidad, hemos encontrado en este mundo llamado Internet. Trata de la represión que llevan a cabo en Llanes (Asturias) contra un luchador, de los que hay algunos ejemplos, cada vez más numerosos, en España, que se mueve en dirección de causas justas, ajenas a ganancias crematísticas. Se llama Txomin Goñi Tirapu, secretario de AVALL que es una asociación de gentes asturianas dispuestas a plantar cara al dinero enladrillado. En el vídeo se ve, claramente, como, ante tamaña injusticia, no hay un solo concejal que se indigne por el hecho de secuestrar, ante sus ojos, a un hombre hombre de la cabeza a los pies. Un hombre que, además, les demuestra con su resistencia que es, y quiere seguir siendo, libre y no sumisos cautivos como ellos.<br />
Hemos citado a Cervantes porque nos parecía apropiado al tratar de Domingo F. Goñi Tirapu, un tipo quijotesco en el más noble sentido de la palabra: honesto, honrado, firme, combativo&#8230; pues, como el mismo Quijote, ha batallado en múltiples luchas, leemos en su biografía <a target="_blank" href="http://www.lasasturias.org/asturwiki/index.php/Txomin_Go%C3%B1i" class="links">http://www.lasasturias.org/asturwiki/index.php/Txomin_ Go%C3%B1i</a> , pero que, a pesar de su angina de pecho, no se resigna a morir sin ton ni son, sino que sigue el consejo que Sancho le dio a Don Quijote y este no siguió: &#8216;Hágame caso y no se deje morir así como así&#8217;. Goñi Tirapu lo sigue al pie de la letra: ¡Que se mueran los fascistas que lo secuestraron!</p>
<p>
En la foto: Domingo Felix Goñi Tirapu</p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>(omado de:&#160; <a href="http://www.flogup.com/talin/1153873">http://www.flogup.com/talin/1153873</a>
</div>
<div></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ever-enen18.blog.com/2008/08/10/este-es-txomin-goni-tirapu-un-modelo-que-no-gusta-al-poder-monarquico/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>J.Mª Amigo Zamorano: &#8216;Un ortóptero en la Biblioteca&#8217;</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2008/05/30/jm%c2%aa-amigo-zamorano-un-ortoptero-en-la-biblioteca/</link>
		<comments>http://ever-enen18.blog.com/2008/05/30/jm%c2%aa-amigo-zamorano-un-ortoptero-en-la-biblioteca/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 30 May 2008 18:26:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cuento]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">Un grillo en la biblioteca</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><i><span style="font-size: 14pt">Amigo Zamorano, 27 de agosto de 1996</span></i></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">1º) Paso: Presentación</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">José Ramón</span></b> <span style="font-size: 14pt">era un niño que iba mucho por la biblioteca de su pueblo; le gustaba leer libros de naturaleza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Tenía dos grillos con los que jugaba en su jardín y a ratos leía. Uno de los bichos llamaba <b>Grillita</b> y el otro <b>Grillito...</b></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">Grillito</span></b> <span style="font-size: 14pt">se encontraba a gusto paseando de noche y a la luz de la luna en torno de su casa con su amiguita <b>Grillita</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Por el día se aburría mucho. Conocía ya de memoria todos y cada uno de los senderitos y todas y cada una de la hierbecillas que encontraba en su camino. Estaba harto de pasear por los alrededores de la madriguera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Además su amiga no salía de casa durante el día ya que ayudaba a sus padres en las tareas de la casa; él no hacía eso; sus padres decían que era cosa de grillas y no de grillos; no entendía el razonamiento de sus padres; a él, precisamente a él, le gustaba barrer y preparar la comida; pero, en fin ...</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">A pesar de su corta edad, ya que era el más pequeño de la comunidad de grillos, decidió subirse a las hierbas mas altas del jardín. Para ello pidió permiso al jefe de los grillos, quien, a cambio de que le vendiera su <b>Muerte</b> y su <b>Miedo</b>, se lo dio: era responsable ante sus padres y ante toda la grillería de lo que le pudiera pasar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">Grillito</span></b> <span style="font-size: 14pt">se desprendió de su <b>Muerte</b> y su <b>Miedo</b>; y el jefe ya no volvió a preocuparse de él: era libre de hacer lo que quisiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">2º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Al principio, como no tenía práctica en escalar, se caía de las hierbas; nadie nace enseñado y aprender las cosas cuesta un poco. Más tarde, después de varios intentos, que fallaron, fue adquiriendo maña; y con la maña confianza en si mismo:<span>&#160;</span> <b>Grillito</b> subió mas y mas alto cada vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Le gustaban, sobre todo, las hierbas que tenían las hojas con una gran superficie para así tomar el sol a sus anchas. A ratos, cuando le entraba <b>Hambre</b>, pues había vendido la <b>Muerte</b> y el <b>Miedo</b> pero no el <b>Hambre,</b> mordía un poco de la hoja .</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Desde esas alturas veía corretear a las hormigas, piojos, escarabajos ... siempre preocupados de ellos mismos sin acordarse de los demás para nada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">3º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Un día, que tomaba el sol repantingado en una ancha hoja, se levantó de repente un viento muy fuerte que anunciaba tormenta; antes de que pudiera refugiarse en su madriguera, el viento lo lanzó hasta la ventana de la casa de enfrente y, como estaba abierta de par en par, cayó dentro de ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El piso de aquella sala era muy fino y el grillo se resbaló al andar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Quedó quieto un instante no fuera a resbalarse otra vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Los ojos tenía prendidos de unos objetos raros que parecían mirarle: unas cosas, grandes y alargadas, colocadas en unas maderas.<span>&#160;</span> Después supo que esas cosas, grandes y alargadas, eran libros; y supo igualmente que las maderas, tablas donde se colocaban esos libros, se llamaban estanterías; y la habitación recibía el nombre de biblioteca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Cuando se acostumbró a caminar por esa superficie, fina y resbaladiza, como no tenía <b>Miedo,</b> se lo había vendido al jefe de los grillos, dio un salto hasta esos objetos raros, grandes y alargados y, como vio que no le hacían nada, se metió tras ellos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">4º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">La habitación se fue oscureciendo lentamente. Al poco se hizo de noche. Luego un blanco rayo de luna le llegó hasta donde estaba, recordándole - pues tampoco se había desprendido del <b>Recuerdo</b>: ni del <b>Recuerdo</b>, ni del <b>Hambre</b> - que a esa hora solía cantar para que su amiga <b>Grillita</b> le acompañara en sus paseos por entre la yerba del jardín. Y comenzó a cantarle... con ese cántico, como solo los amigos saben cantar a las amigas, y que a él le salía tan bien frotando las alas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El sonido rebotó en las paredes de la biblioteca, haciendo eco, llegándole al oído como si cantara otro que no era él; de modo que <b>Grillito,</b> que no había conocido el eco, ni había oído hablar nunca de él, ni sabía por tanto en que consistía el eco, pensó que, al mismo tiempo que él, otro grillo, quizá <b>El Grillota,</b> gordo y maleducado, le estaba cantando a su amiga con la intención de pasear y jugar con ella, lo que hizo a <b>Grillito</b> ponerse muy celoso y frotar las alas con un mayor ahínco.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">5º) paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">La canción se colaba por la ventana de la biblioteca, abierta de par en par, hasta el jardín, de donde había sido lanzado <b>Grillito</b> por el empujón del viento, llegando la llamada a <b>Grillita</b> que acudió a la cita; al no hallarlo donde tenían costumbre, se puso a mirar por todas partes, como si estuviera jugando al escondite; pero su búsqueda no dio resultado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Entristecida, al no dar con él, fue a avisar a los padres de su amigo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Recorrieron todos los lugares, y muchos más, donde solían esconderse.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">-<b><i>- Pero, ¿tú has oído de verdad su canto?</i></b> - preguntaron los padres de <b>Grillito</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Si, si. Era él. Seguro</span></i></b> <span style="font-size: 14pt">- aseguró <b>Grillita</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Bueno, pues tranquila. Vamos a seguir buscando. Lo más probable es que nos esté gastando una broma.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Pero, nada, no aparecía por parte alguna; desesperados acudieron a quejarse al jefe de la grillería por la falta de vigilancia; este les comunicó que, ya hacía tiempo,<span>&#160;</span> su hijo le había vendido el <b>Miedo</b> y la <b>Muerte</b><b>,</b> pues quería subirse a la pingorota de las plantas más altas, por lo que no tenían por qué preocuparse lo más mínimo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Estará subido en algún cardo riéndose.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Un poco más tranquilizados se retiraron a sus moradas con la esperanzada resignación de que ya aparecería cuando quisiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">6º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Mientras tanto a <b>Grillito</b>, que había realizado un gran esfuerzo frotando sus alas, le nacieron unas ganas tremendas de comer, un hambre feroz, - ya que, como se sabe, no había vendido su <b>Hambre</b> - así que dejó su melodía de amigo para dedicarse a encontrar alimento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Al principio fue un problema al no haber hierba en la biblioteca; pero recordó, ya que tampoco había vendido el <b>Recuerdo</b>, como ya se ha dicho, que ellos, los grillos, no solo eran herbívoros, sino que podían comer de todo, es decir eran omnívoros; y sin buscar mucho, encontró entre los libros, pequeños bichitos vivos y muertos: insectos, arañitas ...</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Luego de darse una cena de carne se durmió.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">7º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Cerca de donde se acostó <b>Grillito,</b> vivía, en su telaraña, una araña con su única hija. Esta araña tenía muy mal carácter. Sus vecinas no la querían y para hacerla rabiar, aún más, siempre le andaban con chismes: que si esto, que si lo otro, que si lo de más allá ...</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">A la araña <b>Ocho Patas,</b> que así se llamaba, le habían dicho, esta vez cruelmente que un grillo había matado y comido a su querida hija <b>Arañita</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Mira, ese que está ahí roncando ha sido.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">No era verdad, <b>Grillito</b> no había matado a <b>Arañita</b>; estuvo jugando con ella; eso si, le dio un patazo que la dejó encogida como un ovillo; y todo porque ella se puso muy pesada queriendo enredarlo en su telaraña; y <b>Grillito</b> a eso no quería jugar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Pero esto no lo sabía <b>Ocho Patas;</b> de lo que tenía certeza es que era muy tarde y su hija no aparecía; angustiada, dio por verdadero el asesinato de su hija a manos del grillo que dormía cerca de ella; ciega de dolor y tristeza, la desdichada araña, comenzó a fabricar con la extremidad de su abdomen el baboso hilo de seda con el que, ampliando su telaraña, envolvería a <b>Grillito</b>; luego, en venganza, se lo comería; además tenía mucha hambre pues llevaba días y días sin caer bicho alguno en su red.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Cuando despierte</span></i></b> <span style="font-size: 14pt">- pensaba <b>Ocho Patas</b> - <b><i>al mover Grillito su cuerpo se enredará en la telaraña; y por más esfuerzos que haga no podrá liberarse de su malla; y entonces ...</i></b></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">8º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">La araña se relamió de gusto pasando una pata por su boca. En su odio feroz veía ya: cómo inyectaba el veneno de sus quelíceros, cómo se licuificaban las partes blandas del grillo y ... cómo ella se las bebía en un santiamén.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Continuó avanzando hacia <b>Grillito,</b> pero tardaba en llegar más de la cuenta: su retraso estaba causado por la debilidad tras varios días sin comer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">En esto estaba cuando se hizo de día. Y la biblioteca abrió sus puertas entrando con gran alboroto los jóvenes lectores.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Con el ruido producido al abrirse la puerta de la biblioteca y la entrada de lectores, <b>Arañita</b>, que se había dormido en rincón, se despertó y asustada corrió a su casa materna exclamando:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- ¡Mamá, ya estoy aquí, no me riñas!</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Su madre, ciega de tristeza, furor y hambre, ni prestó oídos a su hija, ni se enteró de su llegada y siguió extendiendo su red.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">9º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt"><span>&#160;</span>También despertó <b>Grillito</b> y antes de moverse y de darse cuenta, siquiera, del peligro que representaba la tela de araña para él, alguno de los lectores retiró de la estantería el libro que estaba delante de ellos; libro en el que había sujetado su red la araña, llevándola arrastrada tras él con sus moradores, <b>Araña</b> y <b>Arañita</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El grillo sintió el roce del libro sobre la estantería como un espantoso temblor por lo que, dando un salto, se metió en una grieta que tenía la pared.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El lector sacudió el polvo, y las telarañas del libro que cayeron al suelo, con <b>Ocho Patas</b> y <b>Arañita</b> juntas; por suerte, para ellas, lo hizo con un plumero sin hacerles ningún daño; al verse en el suelo, sanas y salvas, corrieron rápidamente a esconderse en la penumbra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">10º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Por el hueco, que el libro había dejado en la estantería, veía <b>Grillito,</b> desde su escondrijo, a un niño que, sentado a la mesa, leía - bueno él no sabía lo que era leer - un libro con muchos dibujos - tampoco entendía de dibujos - de grillos corriendo, jugando o comiendo en la yerba. Movió la cabeza <b>Grillito</b>: ¡allí estaba su amiguita! y ... ¡sus padres!. Se estiró aún más; alargó el cuello. Le brillaron los ojos. Se le esponjó el cuerpo<span>&#160;</span> de alegría y, no pudiendo contenerse, llamó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">-- <b><i>¡Papá, Mamá!, ¡Grillita, Grillita!</i></b> - que en su idioma se dice <i>¡<b>Gri, Gri! y ¡Gri, Gri!</b>.</i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">11º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Luego no supo muy bien lo que ocurrió. La bibliotecaria se enfadó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Así que habéis traído un grillo a la biblioteca. Venga, todos fuera, a la calle. En la biblioteca hay comportarse como Dios manda y estar en silencio.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Señorita, pero si nosotros no hemos traído ningún bicho.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Nada, nada; fuera todos.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Y los echó. El niño que estaba frente a él cerró el libro y se fue con pena sin poder terminarlo de leer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">Grillito</span></b> <span style="font-size: 14pt">no se movió del sitio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">12º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Cuando se hizo el silencio en la biblioteca <b>Grillito,</b> se atrevió a salir de su escondrijo. Estaba el salón de lectura vacío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">No se le iba de la cabeza lo que había visto en el libro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Saltó hasta la mesa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- ¡Caray! ¿Qué ha pasado?</span></i></b> <span style="font-size: 14pt">- dijo pero no con esas palabras ya que en su habla se pronuncia: <b><i>¡cri, cri, cri cri, cri!</i></b></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- ¡Qué raro!, ¡si lo he visto con mis propios ojos!</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Allí no había ni jardín ni grillos. Solo una superficie finísima que le obligó a deslizarse un buen trecho. Cuando por fin logró pararse fue sorprendido por una fuerte ovación de muy diversos animales que estaban en los cantos de los libros y en las revistas del revistero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- ¡Bravo, bravo!</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- ¡Olé por Grillito!</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">13º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Animado por los aplausos se olvidó del jardín, de sus papás y de su amiga; repitió el deslizamiento; deslizamiento que adornaba con rápidos quiebros y giros prolongados: daba vueltas como un peón. A veces se caía boca arriba y, al intentar levantarse, daba vueltas y vueltas sobre su espalda; el movimiento de sus seis patas, con la intención de levantarse, parecían seguir el compás de los aplausos de los espectadores lo que provocaba mayor entusiasmo. Cuando conseguía darse la vuelta respiraba hondo y decía:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- Venga, amigos, venir conmigo a bailar.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- No podemos. Somos parte de los libros. Pero, tu, baila por nosotros.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Y bailaba y saltaba y giraba y patinaba cada vez mas animado. El movimiento le emborrachaba. En esto que no calculó bien y se cayó de la mesa, ¡vaya porrazo que se dio! Todos los que admiraban sus movimientos se rieron a mas no poder. Confuso y avergonzado saltó a esconderse en una zona oscura debajo de la primera estantería que pilló.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">14º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Cada día que pasaba en la biblioteca se le hacía menos llevadera su permanencia en ella. Cada día que pasaba aumentaba su deseo de volver al jardín; ¡ahora si que estaba harto de dar vuelta y más vueltas por los rincones de la biblioteca!, ¡y más que harto, de comer carne! ¡y más que harto de vivir solo, más solo que la una!; y... sin poder tomar el sol, tumbado a la bartola, en alguna de esas hojas, tan anchas, a las que, tanto, le gustaba<span>&#160;</span> subir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Por las noches se las pasaba cantando y eso cansaba mucho; luego, claro, tenía que buscar comida; comida que cada vez escaseaba más; ahora se cuidaban, hasta los más pequeños animalitos, de su presencia, huyendo a esconderse nada más verlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Fácil es comprender que no había hecho un solo amigo: ni uno tan siquiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">15º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Por el contrario había tenido dos aventuras peligrosas; en una le dieron un buen <b>Susto</b> - El <b>Miedo</b> no, porque lo había vendido, pero el <b>Susto</b> si, pues de él no se había desprendido: una noche, después de cansarse de cantar, frotando las alas, se puso a buscar comida trepando por las paredes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">En esto estaba, cuando se subió a un animal con alas que estaba pegado a la pared.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Era muy suave.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">De pronto se encendió una bombilla de la biblioteca y ese animal con alas, que era una polilla, se despertó con la luz, agitó las alas y, como les gusta tanto la luz que no pueden resistirse a ella, emprendió el vuelo con <b>Grillito</b> a cuestas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">16º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Se agarró como pudo a sus alas. La velocidad y la altura lo embriagó. Sintió un gran placer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">En llegando a la bombilla, la polilla, no hizo mas que dar vueltas y vueltas en torno a la luz; y nuestro amigo se mareó, cayendo al suelo con tan mala suerte que fue a dar en el camino por donde pasaba una fila de hormigas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Medio mareado por los giros de la polilla, que aún le duraban, y por el golpe que se dio al caer, sintió un dolor punzante en una pata, que tuvo la virtud de volverlo a la conciencia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Ve que una hormiga que le ha clavado con sus pinzas una pata; por mas que la sacude no consigue deshacerse de ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Y lo que es peor aún, por el sendero se acercan, peligrosamente, varios escuadrones de hormigas en actitud de guerra; lo que le obliga a dar un salto, alejándose de la trayectoria de las hormigas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Pero el dolor no se le va ya que la hormiga no suelta la prenda; <b>Grillito,</b> ni corto ni perezoso, se la come; sintiendo gran alivio en la pata y gran regocijo en su estómago hambriento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">17º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Después de varios días, el niño que leía cuentos de grillos, ha vuelto a la biblioteca y ha seguido pasando páginas y páginas que <b>Grillito</b> mira desde su escondite con ansiedad, con alegría, con nostalgia y, ¿por que no decirlo?, con una gran angustia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Y es que ha creído ver otra vez el jardín, y otra vez a sus padres, y a su amiguita e incluso al <b>Grillota</b> al que, por cierto, ya no tiene manía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">También, ¡oh desgracia!, contempla horrorizado cómo se llevan unos chinos a su amiga del alma a otro jardín, encerrándola en una jaula... la están alimentado muy bien; luego la sueltan frente a un grillo, que no conoce, para que inicien una pelea;<span>&#160;&#160;</span> <b>Grillita</b> y el grillo se miran desafiantes; saben que uno tiene que morir; comienza la pelea; y su amiga no se deja amilanar y lucha valientemente; pero sucumbe poco a poco ya que el contrincante es más fuerte; desfallecida, el campeón se dispone a cortarle el cuello.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">18º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El grillo asesino pronto será proclamado "shou lip" (grillo vencedor) y su nombre será inscrito con letras de oro en rollo de marfil.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">-- ¡Qué gracia!, ¡qué digo: qué desgracia! ¡Vivir a costa de la sangre de los demás! -</span></i></b> <span style="font-size: 14pt">exclama el grillo en su idioma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">A él no le parece ni medio bien. Pudo comer en la biblioteca más de un bichito vivo y sólo ha comido alguno y cuando tenía mucha hambre; ha vivido, por lo general, de animales muertos y restos de comidas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">Grillito</span></b> <span style="font-size: 14pt">no puede contenerse y grita, grita con todas sus fuerzas; mas que un grito es un aullido feroz: ¡griiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!; que quiere decir: ¡nooooooooooooooooooo!, ferozmente: hasta desgarrarse sus élitros. Y se lanza desde su rincón al libro para defenderla...</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">En ese preciso momento, el niño, da por concluida la lectura cerrando de golpe el libro, espanzurrándolo ¡crac!...</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">19º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El joven lector, que ha creído ver y oír algo, abre el libro frotándose los ojos: en él cree ver las partes del cuerpo, aplastadas, aun latiendo y.. sigue frotándose los ojos... moviendo la cabeza incrédulo.. se recomponen, crecen, se agigantan... cobran vida,<span>&#160;</span> se mueve entre la hierba, junto a su amiga y... <b>José Ramón</b> se da un golpe en la frente... se ha despertado de su sueño de grillos; y al abrir los ojos ha visto a los animales cerca de su cabeza que posaba en el césped de su jardín como en una almohada junto a su libro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">Un grillo en la biblioteca</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><i><span style="font-size: 14pt">Amigo Zamorano, 27 de agosto de 1996</span></i></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">1º) Paso: Presentación</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">José Ramón</span></b> <span style="font-size: 14pt">era un niño que iba mucho por la biblioteca de su pueblo; le gustaba leer libros de naturaleza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Tenía dos grillos con los que jugaba en su jardín y a ratos leía. Uno de los bichos llamaba <b>Grillita</b> y el otro <b>Grillito&#8230;</b></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">Grillito</span></b> <span style="font-size: 14pt">se encontraba a gusto paseando de noche y a la luz de la luna en torno de su casa con su amiguita <b>Grillita</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Por el día se aburría mucho. Conocía ya de memoria todos y cada uno de los senderitos y todas y cada una de la hierbecillas que encontraba en su camino. Estaba harto de pasear por los alrededores de la madriguera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Además su amiga no salía de casa durante el día ya que ayudaba a sus padres en las tareas de la casa; él no hacía eso; sus padres decían que era cosa de grillas y no de grillos; no entendía el razonamiento de sus padres; a él, precisamente a él, le gustaba barrer y preparar la comida; pero, en fin &#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">A pesar de su corta edad, ya que era el más pequeño de la comunidad de grillos, decidió subirse a las hierbas mas altas del jardín. Para ello pidió permiso al jefe de los grillos, quien, a cambio de que le vendiera su <b>Muerte</b> y su <b>Miedo</b>, se lo dio: era responsable ante sus padres y ante toda la grillería de lo que le pudiera pasar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">Grillito</span></b> <span style="font-size: 14pt">se desprendió de su <b>Muerte</b> y su <b>Miedo</b>; y el jefe ya no volvió a preocuparse de él: era libre de hacer lo que quisiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">2º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Al principio, como no tenía práctica en escalar, se caía de las hierbas; nadie nace enseñado y aprender las cosas cuesta un poco. Más tarde, después de varios intentos, que fallaron, fue adquiriendo maña; y con la maña confianza en si mismo:<span>&#160;</span> <b>Grillito</b> subió mas y mas alto cada vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Le gustaban, sobre todo, las hierbas que tenían las hojas con una gran superficie para así tomar el sol a sus anchas. A ratos, cuando le entraba <b>Hambre</b>, pues había vendido la <b>Muerte</b> y el <b>Miedo</b> pero no el <b>Hambre,</b> mordía un poco de la hoja .</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Desde esas alturas veía corretear a las hormigas, piojos, escarabajos &#8230; siempre preocupados de ellos mismos sin acordarse de los demás para nada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">3º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Un día, que tomaba el sol repantingado en una ancha hoja, se levantó de repente un viento muy fuerte que anunciaba tormenta; antes de que pudiera refugiarse en su madriguera, el viento lo lanzó hasta la ventana de la casa de enfrente y, como estaba abierta de par en par, cayó dentro de ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El piso de aquella sala era muy fino y el grillo se resbaló al andar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Quedó quieto un instante no fuera a resbalarse otra vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Los ojos tenía prendidos de unos objetos raros que parecían mirarle: unas cosas, grandes y alargadas, colocadas en unas maderas.<span>&#160;</span> Después supo que esas cosas, grandes y alargadas, eran libros; y supo igualmente que las maderas, tablas donde se colocaban esos libros, se llamaban estanterías; y la habitación recibía el nombre de biblioteca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Cuando se acostumbró a caminar por esa superficie, fina y resbaladiza, como no tenía <b>Miedo,</b> se lo había vendido al jefe de los grillos, dio un salto hasta esos objetos raros, grandes y alargados y, como vio que no le hacían nada, se metió tras ellos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">4º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">La habitación se fue oscureciendo lentamente. Al poco se hizo de noche. Luego un blanco rayo de luna le llegó hasta donde estaba, recordándole - pues tampoco se había desprendido del <b>Recuerdo</b>: ni del <b>Recuerdo</b>, ni del <b>Hambre</b> - que a esa hora solía cantar para que su amiga <b>Grillita</b> le acompañara en sus paseos por entre la yerba del jardín. Y comenzó a cantarle&#8230; con ese cántico, como solo los amigos saben cantar a las amigas, y que a él le salía tan bien frotando las alas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El sonido rebotó en las paredes de la biblioteca, haciendo eco, llegándole al oído como si cantara otro que no era él; de modo que <b>Grillito,</b> que no había conocido el eco, ni había oído hablar nunca de él, ni sabía por tanto en que consistía el eco, pensó que, al mismo tiempo que él, otro grillo, quizá <b>El Grillota,</b> gordo y maleducado, le estaba cantando a su amiga con la intención de pasear y jugar con ella, lo que hizo a <b>Grillito</b> ponerse muy celoso y frotar las alas con un mayor ahínco.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">5º) paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">La canción se colaba por la ventana de la biblioteca, abierta de par en par, hasta el jardín, de donde había sido lanzado <b>Grillito</b> por el empujón del viento, llegando la llamada a <b>Grillita</b> que acudió a la cita; al no hallarlo donde tenían costumbre, se puso a mirar por todas partes, como si estuviera jugando al escondite; pero su búsqueda no dio resultado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Entristecida, al no dar con él, fue a avisar a los padres de su amigo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Recorrieron todos los lugares, y muchos más, donde solían esconderse.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">-<b><i>- Pero, ¿tú has oído de verdad su canto?</i></b> - preguntaron los padres de <b>Grillito</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Si, si. Era él. Seguro</span></i></b> <span style="font-size: 14pt">- aseguró <b>Grillita</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Bueno, pues tranquila. Vamos a seguir buscando. Lo más probable es que nos esté gastando una broma.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Pero, nada, no aparecía por parte alguna; desesperados acudieron a quejarse al jefe de la grillería por la falta de vigilancia; este les comunicó que, ya hacía tiempo,<span>&#160;</span> su hijo le había vendido el <b>Miedo</b> y la <b>Muerte</b><b>,</b> pues quería subirse a la pingorota de las plantas más altas, por lo que no tenían por qué preocuparse lo más mínimo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Estará subido en algún cardo riéndose.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Un poco más tranquilizados se retiraron a sus moradas con la esperanzada resignación de que ya aparecería cuando quisiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">6º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Mientras tanto a <b>Grillito</b>, que había realizado un gran esfuerzo frotando sus alas, le nacieron unas ganas tremendas de comer, un hambre feroz, - ya que, como se sabe, no había vendido su <b>Hambre</b> - así que dejó su melodía de amigo para dedicarse a encontrar alimento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Al principio fue un problema al no haber hierba en la biblioteca; pero recordó, ya que tampoco había vendido el <b>Recuerdo</b>, como ya se ha dicho, que ellos, los grillos, no solo eran herbívoros, sino que podían comer de todo, es decir eran omnívoros; y sin buscar mucho, encontró entre los libros, pequeños bichitos vivos y muertos: insectos, arañitas &#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Luego de darse una cena de carne se durmió.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">7º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Cerca de donde se acostó <b>Grillito,</b> vivía, en su telaraña, una araña con su única hija. Esta araña tenía muy mal carácter. Sus vecinas no la querían y para hacerla rabiar, aún más, siempre le andaban con chismes: que si esto, que si lo otro, que si lo de más allá &#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">A la araña <b>Ocho Patas,</b> que así se llamaba, le habían dicho, esta vez cruelmente que un grillo había matado y comido a su querida hija <b>Arañita</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Mira, ese que está ahí roncando ha sido.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">No era verdad, <b>Grillito</b> no había matado a <b>Arañita</b>; estuvo jugando con ella; eso si, le dio un patazo que la dejó encogida como un ovillo; y todo porque ella se puso muy pesada queriendo enredarlo en su telaraña; y <b>Grillito</b> a eso no quería jugar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Pero esto no lo sabía <b>Ocho Patas;</b> de lo que tenía certeza es que era muy tarde y su hija no aparecía; angustiada, dio por verdadero el asesinato de su hija a manos del grillo que dormía cerca de ella; ciega de dolor y tristeza, la desdichada araña, comenzó a fabricar con la extremidad de su abdomen el baboso hilo de seda con el que, ampliando su telaraña, envolvería a <b>Grillito</b>; luego, en venganza, se lo comería; además tenía mucha hambre pues llevaba días y días sin caer bicho alguno en su red.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Cuando despierte</span></i></b> <span style="font-size: 14pt">- pensaba <b>Ocho Patas</b> - <b><i>al mover Grillito su cuerpo se enredará en la telaraña; y por más esfuerzos que haga no podrá liberarse de su malla; y entonces &#8230;</i></b></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">8º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">La araña se relamió de gusto pasando una pata por su boca. En su odio feroz veía ya: cómo inyectaba el veneno de sus quelíceros, cómo se licuificaban las partes blandas del grillo y &#8230; cómo ella se las bebía en un santiamén.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Continuó avanzando hacia <b>Grillito,</b> pero tardaba en llegar más de la cuenta: su retraso estaba causado por la debilidad tras varios días sin comer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">En esto estaba cuando se hizo de día. Y la biblioteca abrió sus puertas entrando con gran alboroto los jóvenes lectores.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Con el ruido producido al abrirse la puerta de la biblioteca y la entrada de lectores, <b>Arañita</b>, que se había dormido en rincón, se despertó y asustada corrió a su casa materna exclamando:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; ¡Mamá, ya estoy aquí, no me riñas!</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Su madre, ciega de tristeza, furor y hambre, ni prestó oídos a su hija, ni se enteró de su llegada y siguió extendiendo su red.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">9º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt"><span>&#160;</span>También despertó <b>Grillito</b> y antes de moverse y de darse cuenta, siquiera, del peligro que representaba la tela de araña para él, alguno de los lectores retiró de la estantería el libro que estaba delante de ellos; libro en el que había sujetado su red la araña, llevándola arrastrada tras él con sus moradores, <b>Araña</b> y <b>Arañita</b>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El grillo sintió el roce del libro sobre la estantería como un espantoso temblor por lo que, dando un salto, se metió en una grieta que tenía la pared.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El lector sacudió el polvo, y las telarañas del libro que cayeron al suelo, con <b>Ocho Patas</b> y <b>Arañita</b> juntas; por suerte, para ellas, lo hizo con un plumero sin hacerles ningún daño; al verse en el suelo, sanas y salvas, corrieron rápidamente a esconderse en la penumbra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">10º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Por el hueco, que el libro había dejado en la estantería, veía <b>Grillito,</b> desde su escondrijo, a un niño que, sentado a la mesa, leía - bueno él no sabía lo que era leer - un libro con muchos dibujos - tampoco entendía de dibujos - de grillos corriendo, jugando o comiendo en la yerba. Movió la cabeza <b>Grillito</b>: ¡allí estaba su amiguita! y &#8230; ¡sus padres!. Se estiró aún más; alargó el cuello. Le brillaron los ojos. Se le esponjó el cuerpo<span>&#160;</span> de alegría y, no pudiendo contenerse, llamó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#8211; <b><i>¡Papá, Mamá!, ¡Grillita, Grillita!</i></b> - que en su idioma se dice <i>¡<b>Gri, Gri! y ¡Gri, Gri!</b>.</i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">11º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Luego no supo muy bien lo que ocurrió. La bibliotecaria se enfadó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Así que habéis traído un grillo a la biblioteca. Venga, todos fuera, a la calle. En la biblioteca hay comportarse como Dios manda y estar en silencio.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Señorita, pero si nosotros no hemos traído ningún bicho.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Nada, nada; fuera todos.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Y los echó. El niño que estaba frente a él cerró el libro y se fue con pena sin poder terminarlo de leer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">Grillito</span></b> <span style="font-size: 14pt">no se movió del sitio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">12º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Cuando se hizo el silencio en la biblioteca <b>Grillito,</b> se atrevió a salir de su escondrijo. Estaba el salón de lectura vacío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">No se le iba de la cabeza lo que había visto en el libro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Saltó hasta la mesa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; ¡Caray! ¿Qué ha pasado?</span></i></b> <span style="font-size: 14pt">- dijo pero no con esas palabras ya que en su habla se pronuncia: <b><i>¡cri, cri, cri cri, cri!</i></b></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; ¡Qué raro!, ¡si lo he visto con mis propios ojos!</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Allí no había ni jardín ni grillos. Solo una superficie finísima que le obligó a deslizarse un buen trecho. Cuando por fin logró pararse fue sorprendido por una fuerte ovación de muy diversos animales que estaban en los cantos de los libros y en las revistas del revistero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; ¡Bravo, bravo!</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; ¡Olé por Grillito!</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">13º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Animado por los aplausos se olvidó del jardín, de sus papás y de su amiga; repitió el deslizamiento; deslizamiento que adornaba con rápidos quiebros y giros prolongados: daba vueltas como un peón. A veces se caía boca arriba y, al intentar levantarse, daba vueltas y vueltas sobre su espalda; el movimiento de sus seis patas, con la intención de levantarse, parecían seguir el compás de los aplausos de los espectadores lo que provocaba mayor entusiasmo. Cuando conseguía darse la vuelta respiraba hondo y decía:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; Venga, amigos, venir conmigo a bailar.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; No podemos. Somos parte de los libros. Pero, tu, baila por nosotros.</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Y bailaba y saltaba y giraba y patinaba cada vez mas animado. El movimiento le emborrachaba. En esto que no calculó bien y se cayó de la mesa, ¡vaya porrazo que se dio! Todos los que admiraban sus movimientos se rieron a mas no poder. Confuso y avergonzado saltó a esconderse en una zona oscura debajo de la primera estantería que pilló.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">14º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Cada día que pasaba en la biblioteca se le hacía menos llevadera su permanencia en ella. Cada día que pasaba aumentaba su deseo de volver al jardín; ¡ahora si que estaba harto de dar vuelta y más vueltas por los rincones de la biblioteca!, ¡y más que harto, de comer carne! ¡y más que harto de vivir solo, más solo que la una!; y&#8230; sin poder tomar el sol, tumbado a la bartola, en alguna de esas hojas, tan anchas, a las que, tanto, le gustaba<span>&#160;</span> subir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Por las noches se las pasaba cantando y eso cansaba mucho; luego, claro, tenía que buscar comida; comida que cada vez escaseaba más; ahora se cuidaban, hasta los más pequeños animalitos, de su presencia, huyendo a esconderse nada más verlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Fácil es comprender que no había hecho un solo amigo: ni uno tan siquiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">15º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Por el contrario había tenido dos aventuras peligrosas; en una le dieron un buen <b>Susto</b> - El <b>Miedo</b> no, porque lo había vendido, pero el <b>Susto</b> si, pues de él no se había desprendido: una noche, después de cansarse de cantar, frotando las alas, se puso a buscar comida trepando por las paredes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">En esto estaba, cuando se subió a un animal con alas que estaba pegado a la pared.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Era muy suave.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">De pronto se encendió una bombilla de la biblioteca y ese animal con alas, que era una polilla, se despertó con la luz, agitó las alas y, como les gusta tanto la luz que no pueden resistirse a ella, emprendió el vuelo con <b>Grillito</b> a cuestas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">16º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Se agarró como pudo a sus alas. La velocidad y la altura lo embriagó. Sintió un gran placer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">En llegando a la bombilla, la polilla, no hizo mas que dar vueltas y vueltas en torno a la luz; y nuestro amigo se mareó, cayendo al suelo con tan mala suerte que fue a dar en el camino por donde pasaba una fila de hormigas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Medio mareado por los giros de la polilla, que aún le duraban, y por el golpe que se dio al caer, sintió un dolor punzante en una pata, que tuvo la virtud de volverlo a la conciencia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Ve que una hormiga que le ha clavado con sus pinzas una pata; por mas que la sacude no consigue deshacerse de ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Y lo que es peor aún, por el sendero se acercan, peligrosamente, varios escuadrones de hormigas en actitud de guerra; lo que le obliga a dar un salto, alejándose de la trayectoria de las hormigas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Pero el dolor no se le va ya que la hormiga no suelta la prenda; <b>Grillito,</b> ni corto ni perezoso, se la come; sintiendo gran alivio en la pata y gran regocijo en su estómago hambriento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">17º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Después de varios días, el niño que leía cuentos de grillos, ha vuelto a la biblioteca y ha seguido pasando páginas y páginas que <b>Grillito</b> mira desde su escondite con ansiedad, con alegría, con nostalgia y, ¿por que no decirlo?, con una gran angustia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">Y es que ha creído ver otra vez el jardín, y otra vez a sus padres, y a su amiguita e incluso al <b>Grillota</b> al que, por cierto, ya no tiene manía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">También, ¡oh desgracia!, contempla horrorizado cómo se llevan unos chinos a su amiga del alma a otro jardín, encerrándola en una jaula&#8230; la están alimentado muy bien; luego la sueltan frente a un grillo, que no conoce, para que inicien una pelea;<span>&#160;&#160;</span> <b>Grillita</b> y el grillo se miran desafiantes; saben que uno tiene que morir; comienza la pelea; y su amiga no se deja amilanar y lucha valientemente; pero sucumbe poco a poco ya que el contrincante es más fuerte; desfallecida, el campeón se dispone a cortarle el cuello.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">18º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El grillo asesino pronto será proclamado &#8220;shou lip&#8221; (grillo vencedor) y su nombre será inscrito con letras de oro en rollo de marfil.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">&#8211; ¡Qué gracia!, ¡qué digo: qué desgracia! ¡Vivir a costa de la sangre de los demás! -</span></i></b> <span style="font-size: 14pt">exclama el grillo en su idioma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">A él no le parece ni medio bien. Pudo comer en la biblioteca más de un bichito vivo y sólo ha comido alguno y cuando tenía mucha hambre; ha vivido, por lo general, de animales muertos y restos de comidas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><span style="font-size: 14pt">Grillito</span></b> <span style="font-size: 14pt">no puede contenerse y grita, grita con todas sus fuerzas; mas que un grito es un aullido feroz: ¡griiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!; que quiere decir: ¡nooooooooooooooooooo!, ferozmente: hasta desgarrarse sus élitros. Y se lanza desde su rincón al libro para defenderla&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">En ese preciso momento, el niño, da por concluida la lectura cerrando de golpe el libro, espanzurrándolo ¡crac!&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><b><i><span style="font-size: 14pt">19º) Paso</span></i></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">El joven lector, que ha creído ver y oír algo, abre el libro frotándose los ojos: en él cree ver las partes del cuerpo, aplastadas, aun latiendo y.. sigue frotándose los ojos&#8230; moviendo la cabeza incrédulo.. se recomponen, crecen, se agigantan&#8230; cobran vida,<span>&#160;</span> se mueve entre la hierba, junto a su amiga y&#8230; <b>José Ramón</b> se da un golpe en la frente&#8230; se ha despertado de su sueño de grillos; y al abrir los ojos ha visto a los animales cerca de su cabeza que posaba en el césped de su jardín como en una almohada junto a su libro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-right: 29.45pt; text-align: justify; text-indent: 28.4pt"><span style="font-size: 14pt">&#160;</span></p>
</div>
<div></div>
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		</item>
		<item>
		<title>Denuncia en la novela &#8216;Los crímenes del Museo del Prado&#8217;</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2008/05/07/denuncia-en-la-novela-los-crimenes-del-museo-del-prado/</link>
		<comments>http://ever-enen18.blog.com/2008/05/07/denuncia-en-la-novela-los-crimenes-del-museo-del-prado/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 07 May 2008 14:15:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Literatura Española]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[<div><br />
José María Amigo Zamorano<br />
<br />
<br />
Tomás García Yebra: 'Los crímenes del Museo del Prado'; Madrid, Editorial Funambulista, 2007; primera edición, enero de 2008.</div>
<br />
<div><a href="http://bp3.blogger.com/_tH3Iymo4efE/SCGjp6b91II/AAAAAAAABTM/gEuxHB6WOck/s1600-h/to.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5197615385418781826" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left" src="http://bp3.blogger.com/_tH3Iymo4efE/SCGjp6b91II/AAAAAAAABTM/gEuxHB6WOck/s320/to.jpg" border="0" name="BLOGGER_PHOTO_ID_5197615385418781826" /></a><br />
<font color="#FF0000"><i><span style="color: #003300"><b>"-¿Qué quieres hacer?<br />
-Un primer plano de los cojones del caballo.<br />
...<br />
¡¿Cómo los tiene?! -preguntó Larra desde la otra orilla.<br />
-¡Grandes! -gritó Kapa- ¡Aunque dado el tamaño tampoco es para tanto!<br />
...<br />
-¿Sabes cual es tu problema? -dijo.<br />
Larra tensó la mirada.<br />
-No quisiera ofenderte, Mariano, pero ¿sabes cual es tu verdadero problema?<br />
-Di -se impacientó.<br />
-Follas poco."</b></span></i></font></div>
<br />
<div><br />
Con estos diálogos, con estas mimbres corrientes, vulgares en el buen sentido, de andar por casa, directas, no aptas para memos, ni aderezadas para píos o pías, Tomás García Yebra, Jefe de Cultura de la agencia Colpisa, va trenzando su novela 'Los crímenes del Museo del Prado'. Así, pagina tras página, mantiene un suave suspense que no es otro que el ir desarrollando un reportaje, para la revista 'Todos encantados', acerca del acontecimiento sociólogico, que vive Madrid, de colas interminables de personas, acudiendo como borregos, a ver una exposición sobre Velanquez del que no saben nada. O eso es lo que nos viene a decir la novela.</div>
<br />
<div><br />
Los diálogos chispeantes, agudos, irónicos, simples unas veces, otras mordaces, se suceden intercalados por recetas de cocina y datos o detalles o significados o fechas sobre cuadros del pintor español y otros pintores. Cuñas bien dosificadas para no aburrir al personal. Casi siempre, estas notas, las dice el narrador. Aunque, en numerosas ocasiones, salen de la conversación de los personajes, tan ignorantes como el resto de la riada de visitantes que, en fila india, viene culebreando por las aceras de numerosas calles aledañas a la pinacoteca nacional, lentamente.</div>
<br />
<div><br />
Con parecida lentitud al avance de los hechos de la novela. Téngase en cuenta que el primer crimen no ocurre hasta cerca de la página doscientas, de las quinientas que tiene la obra. Que esto no nos lleve a creer que es aburrida. No. En modo alguno.</div>
<br />
<div><br />
Los diálogos que pusimos, como ejemplo, al principio es una muestra de la sonrisa que puede aflorar a los labios, cuando no la risa o la carcajada abierta, durante la lectura de la novela. Incluso puede parecer, o hacernos pensar, un desarrollo novelesco simple, de puro entretenimiento, para pasar un rato agradable, con las salidas chistosas de los personajes. Donde toda profundidad ha sido expulsada o apartada por lóbrega, a fin de no calentarnos la cabeza con cuestiones, cuya embergadura, más que regocijo, nos producirían dolor.</div>
<br />
<div><br />
Esa es la apariencia, la superficie, la cáscara, la corteza. La miga es otra. Pues con mimbres de consistencia tan débil, tan frágil, Tomás García Yebra, va denunciando, entre otras miserias, la manipulación informativa de las masas, los negocios sucios en torno al Museo del Prado: ganancias crematísticas ilegítimas de mandos políticos, banqueros, empresarios, galeristas, copistas... Pero aquí no se salva ni dios: el ansia de dinero llega, en su complicidad, hasta la secretaria, el portero, el carpintero, el albañil... Lo que se esconde tras este emblema, tras este icono, de la Cultura Nacional. Ya en la novela leemos: "Un buen escritor es el que le entrega al lector un espejo para que contemple sus miserias".</div>
<br />
<div><br />
Al leer la novela hemos recordado una parte de la biografía de Diego Rivera, el gran pintor muralista mejicano, en su paso por España. Y lo caro que le costó. Como en otros tiempos le hubiera costado caro a Tomás García Yebra esta novela.</div>
<br />
<div><br />
Explicaremos lo sucedido a Diego Rivera porque corrobora, en cierta manera, lo denunciado por el jefe cultural de Colpisa: Con Gómez de la Serna y otros (también estuvo en el ajo Valle -Inclán) arrendaron una antigua casa de putas y, en el Rastro, compraron unas viejas tablas castellanas. Entonces estaba de moda el pintor Chirico. De modo que en las tablas, como si las hubiera plasmado el pintor italiano, imitaron algunos motivos. Luego se las llevaron a un amigo, marchante de prestigio, quien enseguida captó la falsificación. Le pidieron que, no obstante, las pusiera en su tienda. Después de mucho rogar consiguieron que las colocara en un rincón. Si bien, él machante les dejo claro que no las iba a vender. Diego Rivera y Gómez de la Serna sabían que tenía pensado ir por la tienda de ese marchante el que era entonces director del Museo del Prado (no recordamos el nombre) acompañado de un personaje femenino de la Casa Real. Querían demostrar la asnal ignorancia de ese director y de paso, también, como republicanos, hacerlo en el momento que el personaje femenino de la real casa iba a ser introducido en sociedad. Efectivamente, pasaron por allí, vieron las tablas a las que el marchante, fiel a su honradez, no dio importancia. Escandalizáronse el señor director y la infanta real. Mas como le compraron lienzos de pintores flamencos, se las regaló. En el Museo del Prado arrumbaron los pintores flamencos y colocaron, bien visibles, las tablas del falso Chirico. Cuando el director inauguró la exposición, que coincidía con la presentación pública de la infanta o lo que fuera, Diego Rivera, Gómez de la Serna y sus amigos, animados por Valle-Inclán, denunciaron en la prensa la falsificación. Les salió caro y peligroso el arrojo. Pero esa es otra historia. O la misma.</div>
<br />
<div><br />
Bueno terminamos: la novela 'Los crímenes del Museo del Prado' rezuma también un cierto pesimismo acerca de esas masas que se mueven, como decía Machado en su proverbio, siempre al son que tocan. Es, creemos, un pesimismo orteguiano. Que, quizás, es el del autor. Eso no lo sabemos. No conocemos, del todo, la ideología de Tomás García Yebra. Y no es, en su totalidad, cierto ese pesimismo. Porque masas, como gentes, las hay 'pa to'. Sin ir más lejos, hemos conocido en Las Navas del Marqués, pueblo del autor, a un humilde empleado de Renfe que era un especialista en Velazquez. Lo sabía todo. Y tal vez estaba haciendo cola por los alrededores del Museo del Prado, donde se llevaron a cabo, esos crímenes que narra Tomás García Yebra.<br /></div>

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<div>
José María Amigo Zamorano</p>
<p>
Tomás García Yebra: &#8216;Los crímenes del Museo del Prado&#8217;; Madrid, Editorial Funambulista, 2007; primera edición, enero de 2008.</div>
<p></p>
<div><a href="http://bp3.blogger.com/_tH3Iymo4efE/SCGjp6b91II/AAAAAAAABTM/gEuxHB6WOck/s1600-h/to.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5197615385418781826" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left" src="http://bp3.blogger.com/_tH3Iymo4efE/SCGjp6b91II/AAAAAAAABTM/gEuxHB6WOck/s320/to.jpg" border="0" name="BLOGGER_PHOTO_ID_5197615385418781826" /></a><br />
<font color="#FF0000"><i><span style="color: #003300"><b>&#8220;-¿Qué quieres hacer?<br />
-Un primer plano de los cojones del caballo.<br />
&#8230;<br />
¡¿Cómo los tiene?! -preguntó Larra desde la otra orilla.<br />
-¡Grandes! -gritó Kapa- ¡Aunque dado el tamaño tampoco es para tanto!<br />
&#8230;<br />
-¿Sabes cual es tu problema? -dijo.<br />
Larra tensó la mirada.<br />
-No quisiera ofenderte, Mariano, pero ¿sabes cual es tu verdadero problema?<br />
-Di -se impacientó.<br />
-Follas poco.&#8221;</b></span></i></font></div>
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Con estos diálogos, con estas mimbres corrientes, vulgares en el buen sentido, de andar por casa, directas, no aptas para memos, ni aderezadas para píos o pías, Tomás García Yebra, Jefe de Cultura de la agencia Colpisa, va trenzando su novela &#8216;Los crímenes del Museo del Prado&#8217;. Así, pagina tras página, mantiene un suave suspense que no es otro que el ir desarrollando un reportaje, para la revista &#8216;Todos encantados&#8217;, acerca del acontecimiento sociólogico, que vive Madrid, de colas interminables de personas, acudiendo como borregos, a ver una exposición sobre Velanquez del que no saben nada. O eso es lo que nos viene a decir la novela.</div>
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Los diálogos chispeantes, agudos, irónicos, simples unas veces, otras mordaces, se suceden intercalados por recetas de cocina y datos o detalles o significados o fechas sobre cuadros del pintor español y otros pintores. Cuñas bien dosificadas para no aburrir al personal. Casi siempre, estas notas, las dice el narrador. Aunque, en numerosas ocasiones, salen de la conversación de los personajes, tan ignorantes como el resto de la riada de visitantes que, en fila india, viene culebreando por las aceras de numerosas calles aledañas a la pinacoteca nacional, lentamente.</div>
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Con parecida lentitud al avance de los hechos de la novela. Téngase en cuenta que el primer crimen no ocurre hasta cerca de la página doscientas, de las quinientas que tiene la obra. Que esto no nos lleve a creer que es aburrida. No. En modo alguno.</div>
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Los diálogos que pusimos, como ejemplo, al principio es una muestra de la sonrisa que puede aflorar a los labios, cuando no la risa o la carcajada abierta, durante la lectura de la novela. Incluso puede parecer, o hacernos pensar, un desarrollo novelesco simple, de puro entretenimiento, para pasar un rato agradable, con las salidas chistosas de los personajes. Donde toda profundidad ha sido expulsada o apartada por lóbrega, a fin de no calentarnos la cabeza con cuestiones, cuya embergadura, más que regocijo, nos producirían dolor.</div>
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Esa es la apariencia, la superficie, la cáscara, la corteza. La miga es otra. Pues con mimbres de consistencia tan débil, tan frágil, Tomás García Yebra, va denunciando, entre otras miserias, la manipulación informativa de las masas, los negocios sucios en torno al Museo del Prado: ganancias crematísticas ilegítimas de mandos políticos, banqueros, empresarios, galeristas, copistas&#8230; Pero aquí no se salva ni dios: el ansia de dinero llega, en su complicidad, hasta la secretaria, el portero, el carpintero, el albañil&#8230; Lo que se esconde tras este emblema, tras este icono, de la Cultura Nacional. Ya en la novela leemos: &#8220;Un buen escritor es el que le entrega al lector un espejo para que contemple sus miserias&#8221;.</div>
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Al leer la novela hemos recordado una parte de la biografía de Diego Rivera, el gran pintor muralista mejicano, en su paso por España. Y lo caro que le costó. Como en otros tiempos le hubiera costado caro a Tomás García Yebra esta novela.</div>
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Explicaremos lo sucedido a Diego Rivera porque corrobora, en cierta manera, lo denunciado por el jefe cultural de Colpisa: Con Gómez de la Serna y otros (también estuvo en el ajo Valle -Inclán) arrendaron una antigua casa de putas y, en el Rastro, compraron unas viejas tablas castellanas. Entonces estaba de moda el pintor Chirico. De modo que en las tablas, como si las hubiera plasmado el pintor italiano, imitaron algunos motivos. Luego se las llevaron a un amigo, marchante de prestigio, quien enseguida captó la falsificación. Le pidieron que, no obstante, las pusiera en su tienda. Después de mucho rogar consiguieron que las colocara en un rincón. Si bien, él machante les dejo claro que no las iba a vender. Diego Rivera y Gómez de la Serna sabían que tenía pensado ir por la tienda de ese marchante el que era entonces director del Museo del Prado (no recordamos el nombre) acompañado de un personaje femenino de la Casa Real. Querían demostrar la asnal ignorancia de ese director y de paso, también, como republicanos, hacerlo en el momento que el personaje femenino de la real casa iba a ser introducido en sociedad. Efectivamente, pasaron por allí, vieron las tablas a las que el marchante, fiel a su honradez, no dio importancia. Escandalizáronse el señor director y la infanta real. Mas como le compraron lienzos de pintores flamencos, se las regaló. En el Museo del Prado arrumbaron los pintores flamencos y colocaron, bien visibles, las tablas del falso Chirico. Cuando el director inauguró la exposición, que coincidía con la presentación pública de la infanta o lo que fuera, Diego Rivera, Gómez de la Serna y sus amigos, animados por Valle-Inclán, denunciaron en la prensa la falsificación. Les salió caro y peligroso el arrojo. Pero esa es otra historia. O la misma.</div>
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Bueno terminamos: la novela &#8216;Los crímenes del Museo del Prado&#8217; rezuma también un cierto pesimismo acerca de esas masas que se mueven, como decía Machado en su proverbio, siempre al son que tocan. Es, creemos, un pesimismo orteguiano. Que, quizás, es el del autor. Eso no lo sabemos. No conocemos, del todo, la ideología de Tomás García Yebra. Y no es, en su totalidad, cierto ese pesimismo. Porque masas, como gentes, las hay &#8216;pa to&#8217;. Sin ir más lejos, hemos conocido en Las Navas del Marqués, pueblo del autor, a un humilde empleado de Renfe que era un especialista en Velazquez. Lo sabía todo. Y tal vez estaba haciendo cola por los alrededores del Museo del Prado, donde se llevaron a cabo, esos crímenes que narra Tomás García Yebra.</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Ahondando sobre José Mª Sánchez Hernández</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2008/04/29/ahondando-sobre-jose-m%c2%aa-sanchez-hernandez/</link>
		<comments>http://ever-enen18.blog.com/2008/04/29/ahondando-sobre-jose-m%c2%aa-sanchez-hernandez/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 29 Apr 2008 19:05:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[manifestación]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[<p class="fecha">27 Abril 2008</p>
<h1><a href="http://www.lacoctelera.com/okonkwo/post/2008/04/27/agregando-palabras-al-homenaje-jose-ma-sanchez-hernandez">Mas palabras (*) al homenaje de José Mª Sánchez Hernández</a></h1>
<p>Lugar: Salón de Actos del I.E.S. “López Aranguren”<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_EfyR6z7gbzA/SBTZ9Waio7I/AAAAAAAACEE/xQbWhnNMvto/s1600-h/ccoo2.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer" src="http://bp1.blogger.com/_EfyR6z7gbzA/SBTZ9Waio7I/AAAAAAAACEE/xQbWhnNMvto/s320/ccoo2.jpg" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194015918277174194" border="0" height="187" width="320" name="BLOGGER_PHOTO_ID_5194015918277174194" /></a><br />
Fecha: 25 de abril de 2008<br />
Hora. 19:30<br />
Ávila, 10 de abril de 2008</p>
<p>Hola compañera, como te dijimos esta mañana, a esa hora no podemos ir. Y lo sentimos. A mi compañera Puri, además, le cuesta ahora andar porque tiene dolores en el pie derecho. De modo que todo se une para impedir asistir a ese justo homenaje a un buen hombre, compañero amable, amigo sin tacha y camarada donde los haya. Comunicárselo a su mujer e hijo.</p>
<p>Hemos escrito estas palabras que van a continuación por si consideráis oportuno leerlas:<br />
.<br />
.<br />
.<br />
.<br />
Cuando José Luis, ese compañero de CCOO, nos comunicó, por teléfono, la noticia de tu muerte, se nos puso un nudo en la garganta y no supimos qué decirte. Ahora, sí, te las vamos a decir; para ser mñas exactos te las vamos a leer, porque no somos de los que hablamos en público sin inmutarnos, sino que necesitamos el apoyo de un papel, de estas cuartillas; ya nos vas a perdonar si lo leemos entrecortadamente, si la emoción nos agarrota, si las palabras se nos quiebran, si la lengua se nos traba, pero tu comprenderás que no somos de piedra. Y más teniendo aquí presentes a tu esposa Tere y a tu hijo Aitor.</p>
<p>Ahora, si, como decíamos antes, queremos decirte unas cosas, José Mª Sánchez Hernández, amigo, compañero, camarada (así nos llamabas, porque lo éramos por encima de siglas, de partidos, de bandos, de banderías de izquierdas vividoras de política), maestro de niños y de adultos, José Mª Sánchez Hernández, sentías, sentíamos, como una bofetada en el rostro las injusticias de este muladar hediondo que es este mundo capitalista.</p>
<p>Decimos lo de las injusticias del mundo porque, aunque habías nacido en Ávila y habías dado clases a niños en Granada, todo ello dentro de España, era tu espíritu... como decírtelo... un espíritu del Hombre; del Hombre sin fronteras, ni razas; y, por lo tanto y como consecuencia, de la liberación del Hombre; y, por lo tanto y como consecuencia, de la miseria del Hombre; que quiere decir, sobre todo, de la clase obrera y de los pueblos más oprimidos del mundo.</p>
<p>Intentaste paliar el sufrimiento, poner un grano de arena en pos de la felicidad, a tu manera, de esos pueblos. Te comprometiste con el pueblo saharaui. Y por eso, en tu casa, disfrutaron, por ejemplo, algunos niños saharauis, a los que acogías, durante años; eras un hombre solidario; un hombre hospitalario; a nosotros también nos acogiste; nos diste hospitalidad; y no solo eso, cuando llegamos, desde Euskadi, a Castilla, hartos de estar allí, nos ayudaste.<br />
<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_EfyR6z7gbzA/SBTZXWaio6I/AAAAAAAACD8/mJcjvgBZkxc/s1600-h/ccoo3.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer" src="http://bp1.blogger.com/_EfyR6z7gbzA/SBTZXWaio6I/AAAAAAAACD8/mJcjvgBZkxc/s320/ccoo3.jpg" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194015265442145186" border="0" name="BLOGGER_PHOTO_ID_5194015265442145186" /></a><br />
Decimos hartos no porque estuvièramos hartos del pueblo vasco y su lucha; nunca se nos ocurriría hablar mal de ese pueblo, ni de sus 'borrokas' (luchadores), de sus 'abertzales' (patriotas), no; hemos admirado siempre su lucha, su resistencia; pero aun admirando su dignidad, su combate, esa no era nuestra lucha, ese no era nuestro anhelo; nosotros no éramos independentistas, ni 'abertzales', ni 'borrokas' en su sentido de la palabra, no; éramos luchadores por la República; nunca nos gustó esta monarquía, heredada del franquismo; hemos visto con desconfianza que, el jefe del estado, el rey, coronado por el dictador Franco, sea jefe de los ejércitos de tierra, mar y aire; porque, es un decir, si por una casualidad democrática ocurriera, como el 14 de abril de 1931, que el pueblo se manifestara por una república, ¿qué haría el jefe de los ejércitos de los ejércitos de tierra, mar y aire, que es jefe de estado y rey?... ¿se estaría quieto?... Sabemos que esto, ahora, es una pregunta de ciencia ficción, pero ciencia en última instancia; de esto hablamos en numerosas ocasiones, ¿te acuerdas?... y por eso y por mas cosas éramos republicanos...</p>
<p>Pero nos hemos apartado, un poco, de nuestra llegada a Castilla donde tu nos acogiste...</p>
<p>Antes de seguir, amigo, compañero, camarada, José Mª Sánchez Hernández, tenemos que decir que, cuando hemos declarado nuestra admiración por el pueblo vasco y sus luchas, sus 'borrokas', sus 'abertzales', no nos estamos refiriendo a las acciones de Eta, que nunca hemos aprobado, por aquello que dice la Internacional de que 'ni en dios ni el reyes ni en tribunos está el supremo salvador, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor', nosotros mismos, pero no solo por eso sino porque sus atentados terroristas no hacen mas que fortalecer a la más negra reacción derechista, al españolismo más rancio; cuando hablábamos de esa admiración, nos estábamos refiriendo a sus tesón independentista, sus empeño en conservar su lengua, sus costumbres, su idiosincrasia...</p>
<p>Decíamos que, cuando nos acogiste, también nos aconsejaste, nos acompañaste para que no camináramos como extraños; y cuando nos vimos solos ante la represión del Director Provincial de Enseñanza, de cuyo nombre no queremos acordarnos, por haber publicado un artículo de opiníón, solo por eso, tú, con otros compañeros de CCOO, nos arropasteis; es más estuviste a nuestro lado cuando los inspectores, de la alta inspección del estado, se lanzaron como buitres a interrogarnos; y, por último, cuando la depresión nos hundió, por un tiempo, en un pozo oscuro, nos llamabas por teléfono, casi diariamente, animándonos a seguir, a no dejarnos derrotar así como así, del mismo modo que Sancho le aconsejaba a Don Quijote en el lecho de muerte, a no dejarse morir.</p>
<p>Y ahora amigo, compañero, camarada... nosotros no hemos podido hacer nada por ti... ya no vendrás nunca, jamás, a visitarnos como nos habías prometido, no acudirás ya más a ayudarnos, a aconsejarnos, a animarnos... porque la Muerte, la Gran Hija de los Dioses, vestida de negro o de blanco, descorazonadora siempre, con su guadaña llegó y sin ninguna piedad, te llevó.</p>
<p>¡Qué pena, madre, qué pena! Porque la primavera venía cortando trozos de hielo. Dejaba ya asomar tímidamente las flores. ¡Qué pena, madre, qué pena! Porque el 14 de Abril se acercaba. Y el Primero de Mayo estaba, con sus rojas banderas, a la vuelta del último recodo, con sus rojas banderas de dignidad y de combate. ¡Qué pena, madre, qué pena!... que antes de que todo estos acontecimientos primaverales llegaran a ocurrir, te derramaste para siempre...</p>
<p>Pero no te has ido, no, amigo, compañero, camarada, permanecerás en el recuerdo para derrota de esa Gran Hija de los Dioses, de esa impía guadañadora, porque este homenaje es un arma contra 'el olvido oxidado que todo lo entierra'.</p>
<p>Ya el 14 de Abril gritamos, en tu honor, un ¡Viva la República! Y este 1º de Mayo, sus rojas banderas de dignidad y de combate, de la lucha obrera y proletaria, flamearán en tu recuerdo. Y ahora, amigo, compañero, camarada, José Mª Sánchez Hernández, permítenos que para cerrar este recordatorio, nos dirijamos a tu compañera, a tu querida esposa Tere y a tu querido hijo Aitor, para, con palabras de otro camarada, del poeta Pablo Neruda, en su oda al 'Cactus de la Costa', os haga desterrar el desconsuelo, la desesperanza, la tristeza, la amargura, la soledad; decía así el poeta:</p>
<p>Oda al cactus de la costa</p>
...<br />
<p>Así es la historia,<br />
y ésta<br />
es la moral<br />
de mí poema:<br />
donde<br />
estés, donde vivas,<br />
en la última<br />
soledad de este mundo,<br />
en el azote<br />
de la furia terrestre,<br />
en el rincón<br />
de las humillaciones,<br />
hermano,<br />
hermana,<br />
espera,<br />
trabaja<br />
firme<br />
con tu pequeño ser y tus raíces.</p>
<p>Un día<br />
para tí,<br />
para todos,<br />
saldrá<br />
desde tu corazón un rayo rojo,<br />
florecerás también una mañana:<br />
no te ha olvidado, hermano,<br />
hermana,<br />
no te ha olvidado,<br />
no,<br />
la primavera:<br />
yo te lo digo,<br />
yo te lo aseguro,<br />
porque el cactus terrible,<br />
el erizado<br />
hijo de las arenas,<br />
conversando<br />
conmigo<br />
me encargó este mensaje<br />
para tu corazón desconsolado.</p>
<p>Y ahora<br />
te lo digo<br />
y me lo digo:<br />
hermano, hermana,<br />
espera,<br />
estoy seguro:<br />
No nos olvidará la primavera.</p>
-------<br />
(<span style="font-weight: bold; color: #ff0000">*) Nota:</span><br />
<span style="font-weight: bold; color: #ff0000">Este texto es una ampliación de las palabras que pronunciamos en el homenaje a José Mª Sánchez Hernández. Todo esto nos hubiera gustado decir. Y aunque lo esencial lo leímos, hubo algunas cosillas que se nos quedaron en la mente y aquí dejamos constancia escrita. Como tampoco leímos esta parte de la oda, sólo los 7 últimos versos, como hubiera sido nuestro deseo de haber sabido, con más tiempo, que este homenaje se iba realizar.<br />
<br />
<br /></span>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p class="fecha">27 Abril 2008</p>
<h1><a href="http://www.lacoctelera.com/okonkwo/post/2008/04/27/agregando-palabras-al-homenaje-jose-ma-sanchez-hernandez">Mas palabras (*) al homenaje de José Mª Sánchez Hernández</a></h1>
<p>Lugar: Salón de Actos del I.E.S. “López Aranguren”<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_EfyR6z7gbzA/SBTZ9Waio7I/AAAAAAAACEE/xQbWhnNMvto/s1600-h/ccoo2.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer" src="http://bp1.blogger.com/_EfyR6z7gbzA/SBTZ9Waio7I/AAAAAAAACEE/xQbWhnNMvto/s320/ccoo2.jpg" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194015918277174194" border="0" height="187" width="320" name="BLOGGER_PHOTO_ID_5194015918277174194" /></a><br />
Fecha: 25 de abril de 2008<br />
Hora. 19:30<br />
Ávila, 10 de abril de 2008</p>
<p>Hola compañera, como te dijimos esta mañana, a esa hora no podemos ir. Y lo sentimos. A mi compañera Puri, además, le cuesta ahora andar porque tiene dolores en el pie derecho. De modo que todo se une para impedir asistir a ese justo homenaje a un buen hombre, compañero amable, amigo sin tacha y camarada donde los haya. Comunicárselo a su mujer e hijo.</p>
<p>Hemos escrito estas palabras que van a continuación por si consideráis oportuno leerlas:<br />
.<br />
.<br />
.<br />
.<br />
Cuando José Luis, ese compañero de CCOO, nos comunicó, por teléfono, la noticia de tu muerte, se nos puso un nudo en la garganta y no supimos qué decirte. Ahora, sí, te las vamos a decir; para ser mñas exactos te las vamos a leer, porque no somos de los que hablamos en público sin inmutarnos, sino que necesitamos el apoyo de un papel, de estas cuartillas; ya nos vas a perdonar si lo leemos entrecortadamente, si la emoción nos agarrota, si las palabras se nos quiebran, si la lengua se nos traba, pero tu comprenderás que no somos de piedra. Y más teniendo aquí presentes a tu esposa Tere y a tu hijo Aitor.</p>
<p>Ahora, si, como decíamos antes, queremos decirte unas cosas, José Mª Sánchez Hernández, amigo, compañero, camarada (así nos llamabas, porque lo éramos por encima de siglas, de partidos, de bandos, de banderías de izquierdas vividoras de política), maestro de niños y de adultos, José Mª Sánchez Hernández, sentías, sentíamos, como una bofetada en el rostro las injusticias de este muladar hediondo que es este mundo capitalista.</p>
<p>Decimos lo de las injusticias del mundo porque, aunque habías nacido en Ávila y habías dado clases a niños en Granada, todo ello dentro de España, era tu espíritu&#8230; como decírtelo&#8230; un espíritu del Hombre; del Hombre sin fronteras, ni razas; y, por lo tanto y como consecuencia, de la liberación del Hombre; y, por lo tanto y como consecuencia, de la miseria del Hombre; que quiere decir, sobre todo, de la clase obrera y de los pueblos más oprimidos del mundo.</p>
<p>Intentaste paliar el sufrimiento, poner un grano de arena en pos de la felicidad, a tu manera, de esos pueblos. Te comprometiste con el pueblo saharaui. Y por eso, en tu casa, disfrutaron, por ejemplo, algunos niños saharauis, a los que acogías, durante años; eras un hombre solidario; un hombre hospitalario; a nosotros también nos acogiste; nos diste hospitalidad; y no solo eso, cuando llegamos, desde Euskadi, a Castilla, hartos de estar allí, nos ayudaste.<br />
<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_EfyR6z7gbzA/SBTZXWaio6I/AAAAAAAACD8/mJcjvgBZkxc/s1600-h/ccoo3.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer" src="http://bp1.blogger.com/_EfyR6z7gbzA/SBTZXWaio6I/AAAAAAAACD8/mJcjvgBZkxc/s320/ccoo3.jpg" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194015265442145186" border="0" name="BLOGGER_PHOTO_ID_5194015265442145186" /></a><br />
Decimos hartos no porque estuvièramos hartos del pueblo vasco y su lucha; nunca se nos ocurriría hablar mal de ese pueblo, ni de sus &#8216;borrokas&#8217; (luchadores), de sus &#8216;abertzales&#8217; (patriotas), no; hemos admirado siempre su lucha, su resistencia; pero aun admirando su dignidad, su combate, esa no era nuestra lucha, ese no era nuestro anhelo; nosotros no éramos independentistas, ni &#8216;abertzales&#8217;, ni &#8216;borrokas&#8217; en su sentido de la palabra, no; éramos luchadores por la República; nunca nos gustó esta monarquía, heredada del franquismo; hemos visto con desconfianza que, el jefe del estado, el rey, coronado por el dictador Franco, sea jefe de los ejércitos de tierra, mar y aire; porque, es un decir, si por una casualidad democrática ocurriera, como el 14 de abril de 1931, que el pueblo se manifestara por una república, ¿qué haría el jefe de los ejércitos de los ejércitos de tierra, mar y aire, que es jefe de estado y rey?&#8230; ¿se estaría quieto?&#8230; Sabemos que esto, ahora, es una pregunta de ciencia ficción, pero ciencia en última instancia; de esto hablamos en numerosas ocasiones, ¿te acuerdas?&#8230; y por eso y por mas cosas éramos republicanos&#8230;</p>
<p>Pero nos hemos apartado, un poco, de nuestra llegada a Castilla donde tu nos acogiste&#8230;</p>
<p>Antes de seguir, amigo, compañero, camarada, José Mª Sánchez Hernández, tenemos que decir que, cuando hemos declarado nuestra admiración por el pueblo vasco y sus luchas, sus &#8216;borrokas&#8217;, sus &#8216;abertzales&#8217;, no nos estamos refiriendo a las acciones de Eta, que nunca hemos aprobado, por aquello que dice la Internacional de que &#8216;ni en dios ni el reyes ni en tribunos está el supremo salvador, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor&#8217;, nosotros mismos, pero no solo por eso sino porque sus atentados terroristas no hacen mas que fortalecer a la más negra reacción derechista, al españolismo más rancio; cuando hablábamos de esa admiración, nos estábamos refiriendo a sus tesón independentista, sus empeño en conservar su lengua, sus costumbres, su idiosincrasia&#8230;</p>
<p>Decíamos que, cuando nos acogiste, también nos aconsejaste, nos acompañaste para que no camináramos como extraños; y cuando nos vimos solos ante la represión del Director Provincial de Enseñanza, de cuyo nombre no queremos acordarnos, por haber publicado un artículo de opiníón, solo por eso, tú, con otros compañeros de CCOO, nos arropasteis; es más estuviste a nuestro lado cuando los inspectores, de la alta inspección del estado, se lanzaron como buitres a interrogarnos; y, por último, cuando la depresión nos hundió, por un tiempo, en un pozo oscuro, nos llamabas por teléfono, casi diariamente, animándonos a seguir, a no dejarnos derrotar así como así, del mismo modo que Sancho le aconsejaba a Don Quijote en el lecho de muerte, a no dejarse morir.</p>
<p>Y ahora amigo, compañero, camarada&#8230; nosotros no hemos podido hacer nada por ti&#8230; ya no vendrás nunca, jamás, a visitarnos como nos habías prometido, no acudirás ya más a ayudarnos, a aconsejarnos, a animarnos&#8230; porque la Muerte, la Gran Hija de los Dioses, vestida de negro o de blanco, descorazonadora siempre, con su guadaña llegó y sin ninguna piedad, te llevó.</p>
<p>¡Qué pena, madre, qué pena! Porque la primavera venía cortando trozos de hielo. Dejaba ya asomar tímidamente las flores. ¡Qué pena, madre, qué pena! Porque el 14 de Abril se acercaba. Y el Primero de Mayo estaba, con sus rojas banderas, a la vuelta del último recodo, con sus rojas banderas de dignidad y de combate. ¡Qué pena, madre, qué pena!&#8230; que antes de que todo estos acontecimientos primaverales llegaran a ocurrir, te derramaste para siempre&#8230;</p>
<p>Pero no te has ido, no, amigo, compañero, camarada, permanecerás en el recuerdo para derrota de esa Gran Hija de los Dioses, de esa impía guadañadora, porque este homenaje es un arma contra &#8216;el olvido oxidado que todo lo entierra&#8217;.</p>
<p>Ya el 14 de Abril gritamos, en tu honor, un ¡Viva la República! Y este 1º de Mayo, sus rojas banderas de dignidad y de combate, de la lucha obrera y proletaria, flamearán en tu recuerdo. Y ahora, amigo, compañero, camarada, José Mª Sánchez Hernández, permítenos que para cerrar este recordatorio, nos dirijamos a tu compañera, a tu querida esposa Tere y a tu querido hijo Aitor, para, con palabras de otro camarada, del poeta Pablo Neruda, en su oda al &#8216;Cactus de la Costa&#8217;, os haga desterrar el desconsuelo, la desesperanza, la tristeza, la amargura, la soledad; decía así el poeta:</p>
<p>Oda al cactus de la costa</p>
<p>&#8230;</p>
<p>Así es la historia,<br />
y ésta<br />
es la moral<br />
de mí poema:<br />
donde<br />
estés, donde vivas,<br />
en la última<br />
soledad de este mundo,<br />
en el azote<br />
de la furia terrestre,<br />
en el rincón<br />
de las humillaciones,<br />
hermano,<br />
hermana,<br />
espera,<br />
trabaja<br />
firme<br />
con tu pequeño ser y tus raíces.</p>
<p>Un día<br />
para tí,<br />
para todos,<br />
saldrá<br />
desde tu corazón un rayo rojo,<br />
florecerás también una mañana:<br />
no te ha olvidado, hermano,<br />
hermana,<br />
no te ha olvidado,<br />
no,<br />
la primavera:<br />
yo te lo digo,<br />
yo te lo aseguro,<br />
porque el cactus terrible,<br />
el erizado<br />
hijo de las arenas,<br />
conversando<br />
conmigo<br />
me encargó este mensaje<br />
para tu corazón desconsolado.</p>
<p>Y ahora<br />
te lo digo<br />
y me lo digo:<br />
hermano, hermana,<br />
espera,<br />
estoy seguro:<br />
No nos olvidará la primavera.</p>
<p>&#8212;&#8212;-<br />
(<span style="font-weight: bold; color: #ff0000">*) Nota:</span><br />
<span style="font-weight: bold; color: #ff0000">Este texto es una ampliación de las palabras que pronunciamos en el homenaje a José Mª Sánchez Hernández. Todo esto nos hubiera gustado decir. Y aunque lo esencial lo leímos, hubo algunas cosillas que se nos quedaron en la mente y aquí dejamos constancia escrita. Como tampoco leímos esta parte de la oda, sólo los 7 últimos versos, como hubiera sido nuestro deseo de haber sabido, con más tiempo, que este homenaje se iba realizar.</p>
<p></span>
</div>
<div></div>
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		</item>
		<item>
		<title>Justo homenaje a José Mª Sánchez Hernández</title>
		<link>http://ever-enen18.blog.com/2008/04/24/justo-homenaje-a-jose-m%c2%aa-sanchez-hernandez/</link>
		<comments>http://ever-enen18.blog.com/2008/04/24/justo-homenaje-a-jose-m%c2%aa-sanchez-hernandez/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Apr 2008 12:45:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Pita</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[manifestación]]></category>

		<guid isPermaLink="false"></guid>
		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">El próximo día 25 de abril vamos a celebrar un acto en homenaje a José María Sánchez Hernández –José María, el de Peguerinos- recientemente fallecido. Muchos de los afiliados le conocisteis. José María fue un militante especialmente comprometido, modelo de luchador contra la injusticia, de defensor de los débiles.<br /></span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">José María pertenece al grupo nuclear de las Comisiones Obreras de Ávila y asumió responsabilidades en el sindicato de enseñanza -como liberado sindical y miembro de la ejecutiva- y en la federación regional de enseñanza a cuya ejecutiva también perteneció.</span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">Desde el sindicato de enseñanza de CCOO de Ávila estábamos preparando ya este homenaje, porque José María se había jubilado. El diseño del mismo era -como es obvio- diferente. Una realidad tozuda e inesperada se ha encargado de torcer las líneas. A pesar de la tristeza de estos momentos creemos que el homenaje sigue teniendo sentido, que José María merece el reconocimiento que en este acto le dispensamos.</span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">Por todo ello, queremos animaros a compartir con todos nosotros –compañeros y amigos- y con su familia esta cita. En ella, compañeros, amigos y colaboradores de los diferentes ámbitos de su trayectoria como maestro, como sindicalista, como hombre comprometido con asociaciones diversas y como persona, haremos de él una cariñosa semblanza.<br /></span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">Quedáis invitados.</span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><b><font color="#FF0000"><span lang="ES" xml:lang="ES">Homenaje a José María Sánchez</span></font></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><span lang="ES" xml:lang="ES">Lugar: Salón de Actos del I.E.S. “López Aranguren”</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><span lang="ES" xml:lang="ES">Fecha: 25 de abril de 2008</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><span lang="ES" xml:lang="ES">Hora. 19:30<br /></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><span lang="ES" xml:lang="ES">Ávila, 10 de abril de 2008jl</span></p>

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">El próximo día 25 de abril vamos a celebrar un acto en homenaje a José María Sánchez Hernández –José María, el de Peguerinos- recientemente fallecido. Muchos de los afiliados le conocisteis. José María fue un militante especialmente comprometido, modelo de luchador contra la injusticia, de defensor de los débiles.<br /></span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">José María pertenece al grupo nuclear de las Comisiones Obreras de Ávila y asumió responsabilidades en el sindicato de enseñanza -como liberado sindical y miembro de la ejecutiva- y en la federación regional de enseñanza a cuya ejecutiva también perteneció.</span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">Desde el sindicato de enseñanza de CCOO de Ávila estábamos preparando ya este homenaje, porque José María se había jubilado. El diseño del mismo era -como es obvio- diferente. Una realidad tozuda e inesperada se ha encargado de torcer las líneas. A pesar de la tristeza de estos momentos creemos que el homenaje sigue teniendo sentido, que José María merece el reconocimiento que en este acto le dispensamos.</span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">Por todo ello, queremos animaros a compartir con todos nosotros –compañeros y amigos- y con su familia esta cita. En ella, compañeros, amigos y colaboradores de los diferentes ámbitos de su trayectoria como maestro, como sindicalista, como hombre comprometido con asociaciones diversas y como persona, haremos de él una cariñosa semblanza.<br /></span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><font color="#FF0000"><b><span lang="ES" xml:lang="ES">Quedáis invitados.</span></b></font></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><b><font color="#FF0000"><span lang="ES" xml:lang="ES">Homenaje a José María Sánchez</span></font></b></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><span lang="ES" xml:lang="ES">Lugar: Salón de Actos del I.E.S. “López Aranguren”</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><span lang="ES" xml:lang="ES">Fecha: 25 de abril de 2008</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><span lang="ES" xml:lang="ES">Hora. 19:30<br /></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify"><span lang="ES" xml:lang="ES">Ávila, 10 de abril de 2008jl</span></p>
</div>
<div></div>
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